Las acusaciones solicitan informes detallados sobre los sistemas de seguridad
Los chalecos antibalas que llevaban Víctor Romero y Víctor Jesús Caballero en el momento en el que les asesinaron fueron perforados por las balas de Norbert Feher. Así lo evidencia el sumario, que recoge orificios de entrada y salida de proyectiles en ambos casos.
En el chaleco que llevaba el calandino Víctor Romero se contemplan hasta tres impactos: uno en el anverso de la parte delantera, otro en el reverso de la parte delantera (que confirmaría la perforación) y un tercero en la zona derecha que sirve para unir las dos partes del chaleco. Era un chaleco homolgado y oficial pese a que, al parecer, era de uso personal. En ese sentido cabe destacar que son muchos los agentes que se compran sus propias prendas de seguridad ya que los que incluyen los coches patrulla no tienen por qué ser de la talla de los agentes.
En el caso del chaleco que llevaba Víctor Jesús Caballero, se contabilizaron cinco orificios, tres en la parte inferior de la parte delantera externa y dos en la parte trasera externa. Además, se le extrajo un proyectil de la zona izquierda del tórax (hipocondrio). En este caso, llevaba puesto el chaleco oficial correspondiente al vehículo.
Para aclarar por qué los chalecos antibalas no cumplieron con su cometido, varias de las partes personadas en la acusación han solicitado nuevas pruebas. Es el caso de la Asociación Unificada de la Guardia Civil (AUGC) que ya solicitó el jueves a la Dirección General la apertura de un informe acerca del estado de los chalecos, para determinar si estos se encontraban en las adecuadas condiciones para garantizar su seguridad o si, por el contrario, presentaban un estado deficiente. Si Feher dice la verdad, no se disparó a quemarropa y un arma corta con munición reglamentaria no debería dañar los chalecos si estuvieran en perfectas condiciones.
Más prudencia denotan desde la Asociación Española de la Guardia Civil (AEGC). Su letrado Jorge Piedrafita, que representa a la viuda e hija deVíctor Romero, presentó el viernes un escrito en el Juzgado solicitando un «examen preciso y más amplio» de la munición y los chalecos que portaban los guardias civiles asesinados para que se «pueda determinar si fueron perforados o no». «Ni lo descartamos ni lo confirmamos porque en el sumario no lo especifica, por eso pedimos un informe más preciso», opina Piedrafita. En función de los resultados del informe, la AEGC emprenderá las medidas legales que «sean necesarias» ya que muchos agentes disponen del mismo modelo que el de Romero.
Concretamente, la AEGC solicita que se realice un informe completo que determine la naturaleza y alcance de la munición y un examen detallado en el que se analice el alcance e incidencia de los disparos recibidos y su conexión con las heridas que sufrieron a causa de los mismos. Asimismo, piden que se aporte el informe completo de la autopsia.