Tambores y bombos acompañan el pregón alcorisano con homenaje a Andrés Rillo

FOTOGALERÍA. El acto celebrado en la sala Alcor 82 abrió oficialmente las celebraciones con la entrega del Tambor de Honor a Jorge Martín y un sentido discurso cargado de tradición, homenaje y fe
Publicado por Sara Cubero el 21 de abril de 2025

La inmensa sala de cine de Alcorisa acogió este sábado el acto inaugural de la Semana Santa de Alcorisa, una cita cargada de simbolismo y emoción que sirvió para dar el pistoletazo de salida a los días grandes del municipio. El evento estuvo arropado por el sonido inconfundible de los grupos de tambores y bombos, con la participación del conjunto juvenil y de veteranos, que hicieron vibrar la sala con cada toque.

Durante el acto se hizo entrega del Tambor de Honor a Jorge Martín, en reconocimiento a su labor como director del Drama de la Cruz, uno de los elementos más singulares y representativos de la Semana Santa alcorisana. La distinción fue acogida con calidez y emoción por parte del público, que aplaudió la entrega y la pasión con la que Martín ha vivido y hecho crecer esta representación.

Desde el inicio de su intervención, el pregonero Alfonso López Latasa apeló al sentimiento colectivo que envuelve la Semana Santa alcorisana. Lo hizo con palabras sencillas pero cargadas de profundidad, destacando el valor de una tradición que se transmite de generación en generación, y que consigue aunar fe, cultura, historia y comunidad. «Si es motivo de orgullo contemplar el hermoso pueblo de Alcorisa en cualquier época del año, todavía es más gratificante hacerlo cuando en él resuenan los tambores, bombos y cornetas que anuncian la llegada de la Semana Santa», comenzó.

Recordó, con honestidad, el momento en que fue destinado al municipio en 2013, y cómo recibió con cierta preocupación la noticia: «Me acongojé. Un pueblo tan grande y con tanta tradición… ¿cómo lo voy a hacer?». Con el tiempo, y gracias al contacto diario con sus vecinos y su implicación en la vida del municipio, entendió qué significa para un alcorisano el nombre de su pueblo. «Nunca me harté. Al contrario, me enamoré más de este rincón del Bajo Aragón», confesó, provocando un emocionado aplauso en la sala.

Durante su intervención, el pregonero realizó un repaso simbólico y emotivo por las distintas cofradías, ensalzando los colores, las vestimentas y el papel que cada una representa dentro del rico mosaico que configura la Semana Santa alcorisana. Cada mención, cuidadosamente construida, sirvió para destacar el compromiso y el trabajo de quienes participan en los desfiles, en la organización y en el día a día de esta celebración. «Nuestra Semana Santa es un conjunto de celebraciones litúrgicas, representaciones y actos de piedad popular. Las palabras se vuelven pobres cuando se vuelcan tantas pasiones de Dios y del hombre», afirmó.

Uno de los momentos más emotivos llegó con el recuerdo a Andrés Rillo, figura imprescindible de la Semana Santa alcorisana, fallecido el mismo sábado. Aunque su pérdida fue reciente, su legado fue mencionado con respeto, gratitud y admiración. «Alcorisa pierde a una de sus almas de la Semana Santa, pero su ejemplo queda grabado en cada paso, en cada gesto, en cada año compartido», expresó el pregonero. El público acogió estas palabras con un silencio sobrecogedor, conscientes del valor humano y cultural que Andrés Rillo representó para el municipio.

El acto también sirvió para rendir homenaje a dos personas que marcaron especialmente al pregonero durante su etapa en la localidad: Pepe Espada, a quien agradeció haberle enseñado a vivir la Semana Santa «como él la amó y la vivió hasta el final de sus días», y Blas, impulsor de la guardia romana, que enseñó a decenas de jóvenes a desfilar con solemnidad cada Jueves Santo. Ambos nombres se escucharon con respeto y emoción, entre miradas cómplices y recuerdos compartidos.

La parte más íntima del pregón llegó al final, cuando Alfonso López Latasa dedicó unas palabras a sus padres. Agradeció a su madre, ausente por motivos de salud, y rindió un sentido homenaje a su padre, que el mismo día del pregón habría cumplido 80 años. Con la voz quebrada, confesó: «Sé que hoy se sienten orgullosos de ver a su hijo pregonero de la Semana Santa de este insigne pueblo de Alcorisa». Fue un momento profundo, que desató la emoción en la sala, haciendo visible el valor familiar que también sostiene esta celebración.

El alcalde de Alcorisa, Miguel Iranzo Hernández, fue el encargado de cerrar el acto con un mensaje de unidad y agradecimiento. Subrayó que «celebrar la Semana Santa es celebrarnos de identidad» y puso en valor el trabajo de todas las personas que la hacen posible, desde los más pequeños hasta los más veteranos. Dedicó unas palabras de cariño a Alfonso López Latasa y a Jorge Martín, así como un sentido homenaje a Andrés Rillo. «La vida ha querido llevarse a Andrés justo hoy, cuando más esperaba este momento», lamentó. El acto concluyó con la intervención de los tambores y bombos mayores, que pusieron el broche final a una tarde cargada de emoción.

Momentos durante la entrega del Tambor de Honor y pregón. / S.C.