En la costa británica de Dorset, ávidos lectores, se encuentra la hermosa mansión de Chilcombe que, en la fecha que nos ocupa: 31 de Diciembre de 1919, es perceptible que ha vivido tiempos mejores. En ella habitan los Seagrave, una familia, en verdad, muy poco corriente. Y en ella campan a su antojo, al amparo de unos padres irresponsables y una pléyade de sirvientes olvidadizos, los niños Seagrave. La pequeña tribu, liderada por la intrépida Cristabel, crece en un entorno bastante salvaje: disfrutan del campo, la playa y las olas del mar con una libertad inusual para la época. Todo ello nutrido de las más diversas y disparatadas lecturas, de las conversaciones de los mayores escuchadas a hurtadillas y de las clases de francés de su institutriz, la lengua franca que usan para sus tropelías. No reciben demasiada atención por parte de los adultos. Tanto sus padres como los sirvientes están tan absortos por los invitados que pululan siempre por la casa, que se olvidan de controlar a los niños. Sus padres, inmaduros y narcisistas, viven en una burbuja de lujos, fiestas y alcohol.
La que se encarga de activar la imaginación de sus dos hermanos es Cristabel, inteligente y autodidacta, que adora leer y los entretiene con las obras de Shakespeare en una oscura y fría buhardilla que siempre representará la unión entre los tres. Por ello, el día que una ballena vara en una playa cercana Cristabel corre presta a reclamar su propiedad, decidiendo construir un verdadero teatro con los enormes huesos del animal. Con un poco de ayuda y su desbordante imaginación, crean un lugar que marcará la vida de los niños para siempre: el teatro de los huesos de la ballena. En ese momento los tres hermanos están absolutamente compenetrados.
Pero el tiempo pasa, los niños crecen y la vida idílica en Chilcome se ve afectada por los terribles acontecimientos que azotan Europa: el fascismo, la Segunda Guerra Mundial y la profunda y prolongada crisis económica. La Historia llama a su puerta, y los niños Seagrave se verán obligados a interpretar un papel lejos de su teatro de ensueño, de "EL TEATRO DE LOS HERMANOS SEAGRAVE", uno que nunca hubieran imaginado.
Cuando acabe la guerra todos habrán cambiado profundamente y Chilcombe tendrá que adaptarse a los nuevos tiempos. Nada volverá a ser como antes.
Bajo la maravillosa pluma de la escritora londinense JOANNA QUINN, esta peculiar y excéntrica familia se convierte en el reflejo de una época de cambios radicales.
Es esta una primera novela verdaderamente buena, excepcional, perfectamente construida; con unos personajes deliciosamente diseñados que van ganando en profundidad según avanza la narración. Una gran crónica familiar, como las de antes, y que deleita como las enormes novelas de Dickens o de Hardy o de la Austen. Un muy buen regalo para estas fechas que se avecinan.
Miguel Ibáñez. Librería en Alcañiz