La Iglesia de la Natividad de Nuestra Señora de Andorra ha terminado la última fase de su reforma, una intervención que se ha llevado en marcha desde hace aproximadamente cinco años. Con la dirección del párroco David Julián Rojas, se ha logrado restaurar y consolidar diferentes elementos de la Iglesia, los cuales se encontraban deteriorados por el paso del tiempo y la falta de mantenimiento.
La intervención más reciente ha consistido, en la última fase de restauración, que reúne el tejado de la sacristía, que era la única parte pendiente después de haber consolidado el tejado central, lateral y la torre, con los cuales ya se había completado la mayor parte del trabajo.
"Lo más importante era la parte externa, del tejado y de la torre, que presentaban un peligro para todos", comentaba el padre Rojas. La inversión total en este proyecto ha ascendido a 38.108 euros.
Los recursos para llevar a cabo estas obras han sido gestionados a través de varias subvenciones del Arzobispado, la Diputación de Teruel y la Fundación Ibercaja, además de la contribución de la propia parroquia. "Es un trabajo conjunto, uniendo recursos, lo que nos ha permitido ir avanzando poco a poco", destaca Rojas.
Las obras han durado aproximadamente mes y medio, y han sido de especial envergadura no solo por lo económico sino por la cantidad de trabajo involucradas en ella.
Un llamado a la conservación del patrimonio local
La población andorrana ha jugado un papel crucial en el proceso de restauración, ya que se ha realizado un trabajo de concienciación sobre la importancia de valorar el patrimonio religioso. "A través de campañas de recolección de fondos y rifas, la gente se ha ido involucrándose y volcándose cada vez más", explica.
Para el párroco, la restauración no es solo un tema de estructura física. "Cómo párroco, soy muy insistente en la importancia de cuidar el patrimonio, primero porque es una seña de identidad, segundo porque es la muestra clave de la herencia de un patrimonio en la fe y tercero porque es un lugar digno donde los cristianos nos reunimos para el culto, por lo que es fundamental que haya un espacio digno para poder congregarnos", cuenta.
El trabajo de concienciación sobre el valor del patrimonio ha sido fundamental. "Aquí en Andorra he hecho un trabajo importante de concienciación para valorar el patrimonio, la gente se ha volcado progresivamente y se ha ido dando cuenta del problema, entonces cuando hacemos campañas de recolección de dinero la gente colabora porque al mismo tiempo van viendo lo que se va haciendo".
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Todo lo que realizan en Andorra para mantener el pueblo en condiciones habitables está muy bien visto, siempre hay personas que están en ello.Un salido cordial
TODO hace falta .