La gaita de boto junto con otros instrumentos tradicionales sonaron en Maella durante las III Jornadas sobre la gaita de boto en la tierra baja, celebradas este sábado. La actividad estuvo dirigida por Francisco Quesada que explicó que el objetivo es «juntar a gente que normalmente no toca en grupo, debido a que este instrumento es minoritario, para poder disfrutar de un día juntos y socializando».
Distintas generaciones de gaiteros participaron en actividades como la muestra musical a cargo de los alumnos que asistieron a un taller matutino. Entre ellos, la más joven fue Amaia, quien con nueve años tiene muy claro por qué eligió la gaita de boto: «Me encantó el sonido y me inspiró la canción de Don Federico de los Titiriteros de Binéfar».
Asimismo, se celebró un pasacalles y una charla impartida por el luthier caspolino Pablo Morales junto a Adrián Gil sobre el futuro de este instrumento y las posibilidades que ofrece la innovación. El uso de distintos tipos de materiales, la estandarización del boto o el empleo de clarines en distintas escalas; fueron algunos de los aspectos que abordaron. Como colofón, ambos realizaron una exhibición musical con gaitas de boto afinadas en diferentes escalas.
Por otro lado, y como novedad, Morales y Gil prepararon una exposición sobre las modalidades de este instrumento y su desarrollo en otras zonas de España y países europeos. La muestra está abierta al público de 12.00 a 14.00 y de 18.00 a 20.00 el domingo, además de los pases que se realizaron el sábado.
El organizador de esta tercera edición, José Luis Liarte hizo un balance «muy positivo pese a que no hemos tenido tanta participación en cuanto inscritos como en ediciones anteriores porque han coincidido muchas cosas externas pero muy contento».