Tortetas, moscatel, diableras y como no podía ser de otra forma, también los animales y el fuego fueron los protagonistas e hicieron vibrar a los bordoneros y muchos visitantes con la celebración de San Antonio. Vivió así, de manera «muy especial», la localidad del Maestrazgo la fiesta, y es que se trata, un año más, del primer municipio del territorio en festejar y homenajear al patrón de los animales, haciéndolo, como marca la tradición, el primer fin de semana de enero.
Con la ilusión a flor de piel, y las botas de montaña bien atadas, los vecinos salieron bien temprano con los tractores a por la leña. Tras recargar fuerzas en la comida de hermandad, con la noche ya cayendo y con ello los termómetros bajando, una hoguera de grandes dimensiones, iluminó y dio un calor más que necesario a los ahí presentes. Entrada en calor que, sin embargo, ya había dado desde bien temprano las labores de preparar la hoguera.
Caballerías y caninos, bajo el sonido de la flauta y el tambor de los gaiteros y la madera ardiendo, demostraron el arraigo, valor y gran importancia del sector ganadero en el municipio durante la bendición. Junto a ello se llevó a cabo el tradicional bandeo del pollo, dos en esta ocasión. Ya por la noche, en las brasas se hizo la cena para rematar el día con el baile.
Detrás de todo un «éxito» de jornada, estuvo la Comisión de Fiestas- junto a la Sociedad de Cazadores y el Ayuntamiento- quienes se estrenan en el cargo, aunque tendrán por delante la celebración de Semana Santa y las esperadas patronales. Sin embargo, ni San Antonio, ni ninguna de las celebraciones serían posible sin una «unión y «colaboración máxima» que caracteriza al pueblo.