El sindicato asegura que se trata de una relación "equilibrada y sostenible"
En la recta final de la campaña de recolección de la aceituna, UAGA-COAG muestra su satisfacción ante una relación calidad/precio "equilibrada y sostenible" para los productores. Desde el sector del olivar del sindicato se destaca la evolución en las dos últimas campañas, que demuestra que el sector no es excedentario y tiene capacidad suficiente para poner en el mercado todo el aceite de oliva que se produce a precio remunerados. "La realidad evidencia que, tras varios años de cosechas medias, nos encontramos con la suficiente madurez para permitir unos precios estables que beneficien a productores, industriales y consumidores. El problema del sector del olivar no son los excedentes: las exportaciones crecen, como lo hace el reconocimiento y valoración en el exterior del aceite de oliva como un producto con unas características saludables de primer orden. A ello hay que sumarle los condicionantes meteorológicos que también afectan al cultivo. En definitiva, el problema estructural del olivar no son los excedentes, porque no sobra aceite, sino la volatilidad de los precios", explica Joaquín Morella, responsable del sector del aceite de UAGA.
Ahora mismo, los precios para los aceites virgen se sitúan entre los 3,50-3,60 euros el kilo; en los virgen extra, entre los 3,70-3,80 euros el kilo y, en el lampante, no baja de los 3,45 euros. En el marco de esta coyuntura, el sindicato considera que es vitar poner en marcha mecanismos de regulación de mercado para dotar al sector de una mayor estabilidad. "Tras años de pérdidas para los olivareros, el escenario actual nos permite ser moderadamente optimistas. Una reducción de cosecha por falta de lluvias y el buen ritmo de comercialización permiten vislumbrar una fortaleza de los precios, que afortunadamente superan los costes de producción (2,50€/kg según datos del MAPAMA)», dice Morella.
La recolección de la oliva avanza a buen ritmo, aunque con una reducción considerable. El sindicato estima que se llegarán a producir, en la provincia de Teruel, más de 2.000 millones de kilos, menos de la mitad de lo alcanzado en 2015, cuando se alcanzaron casi 5.000 y ya fue, de los últimos años, el peor de los datos registrados.