Uaga estima que la campaña de la recolección de la fruta sea de menos cantidad que la del año pasado, con una caída del 15% respecto a la campaña anterior en Aragón.
Las razones son las inclemencias meteorológicas que ha sufrido el territorio durante esta primavera además de la reducción de la superficie cultivable y el cambio de modelo agrícola. "Esta previsión la tenemos que ir revisando semana por semana porque tenemos pedradas en todas las zonas de Aragón y lo que parecía que iba a ser una campaña en precio bastante buena ahora se va complicando. Es una lástima pero esto de la agricultura es así de triste", ha recalcado Carlos Moret es co-responsable del sector de fruta de UAGA.
En concreto, en Aragón se estima que la cereza experimente un 30% menos de producción ya que las abundantes lluvias han mermado de forma considerable en las cosechas. Hay comarcas que han sido más afectadas como pueden ser las del Bajo Cinca y Caspe, ya que las intensas lluvias intermitentes registradas desde el inicio de la campañahan producido un rajado del fruto y una pérdida de calidad de la misma. Además, la piedra caída en algunas zonas como por ejemplo en Calatayud, han mermado un 50% en las variedades tempranas y un 20% en las variedades tardías. En el caso del melocotón, nectarina y paraguayo la producción caerá en torno al 15%. También la producción de manzana experimentará una caída del 18% mientras que la ciruela mantiene mejores previsiones con una caída del 3 %.
Tradicionalmente Aragón es una de las regiones con mayor producción de fruta de hueso en España, pero también en Europa, y cuenta con mucha variedad frutícola. A pesar de esto lleva arrastrando años muy difíciles. "Somos una de las regiones más importantes. Nosotros venimos defendiendo en las movilizaciones que esto se debe poner en valor en políticas europeas y en políticas como la PAC. O ponemos algún cortafuegos o muchas explotaciones desaparecerán", ha matizado Moret.
El cambio de modelo agrícola hace que las explotaciones sean cada vez más grandes, lo que destruye el tejido de empresas familiares. El problema se agudiza aún más en las zonas despobladas, como Teruel. "Muchas de las grandes explotaciones ya no son de agricultores que están poblando el mundo rural, sino que son de fondos de inversión o de empresas que invierten en el mundo rural", ha destacado el co-responsable de UAGA. Esto merma considerablemente en la posibilidad de mantener vivos los pueblos.
La especulación, la cual el sector lleva denunciando durante toda la crisis sanitaria, también amenaza la viabilidad de las explotaciones familiares. La lógica del mercado es que cuanto menor producción haya, los precios ascenderán, pero muchas veces no es así. "A menor producción puede que el repunte de precios no se de y ahí sí que el agricultor está perdido. Con más costes y un precio igual o peor, las explotaciones desaparecerán", ha matizado Moret. Al respecto el Gobierno aprobó hace unos meses una reforma de la Cadena Alimentaria, que por el momento "no se está aplicando", tal como ha denunciado el representante de UAGA.
En cuanto a la mano de obra en el campo, que enfrentó graves problemas debido a la crisis del coronavirus, después de las intensas reivindicaciones por parte de los diferentes sindicatos, la situación se "está normalizando".