Hay historias que empiezan casi por casualidad y terminan convirtiéndose en un proyecto de vida. La de Rafa García con los trinquetes de Teruel comenzó en el verano de 1996, cuando este pelotari valenciano, que pasaba sus vacaciones en Castellote, encontró un cartel en el bar 'El llovedor' que anunciaba un campeonato de pelota en Seno y se apuntó. Aquella primera experiencia fue suficiente para quedar prendado de una modalidad que, con el paso de los años, acabaría ocupando una parte importante de su vida.
García tenía entonces 38 años y llevaba desde los diez vinculado a la pelota. Había sido jugador profesional juvenil de pelota valenciana entre los 17 y los 22 años y había mantenido después una relación constante con este deporte. En Seno encontró, además, una modalidad y unos espacios que le permitieron mantener viva esa pasión durante sus visitas al territorio.
«Soy pelotario desde los diez años», explica. Desde entonces ha seguido jugando y compitiendo. Uno de sus principales hitos es haber disputado durante 42 años consecutivos el mismo torneo amateur en Valencia. Una trayectoria que ayuda a entender por qué, cuando descubrió los trinquetes turolenses, no pudo limitarse a ser un visitante más.
Un vínculo que nació en 1996
Tras aquel primer campeonato en Seno, García regresó al año siguiente y consiguió proclamarse campeón junto a Quique, un jugador local. La relación con el municipio continuó durante años. Cada vez que viajaba a Castellote, donde pasaba buena parte de sus vacaciones, llevaba consigo la pelota y buscaba un lugar donde jugar.
El trinquete de Seno se convirtió así en uno de esos puntos de encuentro. Allí coincidió con vecinos y jugadores de diferentes generaciones. Entre ellos Escobedo, un veterano pelotari local al que conoció cuando rondaba los 70 años. «Yo siempre iba al pueblo y llevaba la pelota. Allí donde he ido, no solo allí, sino en cualquier parte que haya ido. Siempre he intentado jugar a pelota», recuerda.
Aquel contacto con Seno se mantuvo durante más de dos décadas, hasta que la Nochevieja del 2017 se produjo un nuevo punto de inflexión. Durante un paseo matutino el primer día del año de 2018 en los trinquetes de Jaganta y Seno, García fotografió aquellos espacios y, ya de regreso en Valencia por la tarde, escribió un artículo en Facebook sobre los trinquetes turolenses. Fue el germen de una idea que tardaría todavía unos años en tomar forma.
Tres pilares: patrimonio, deporte y formación
García comenzó a plantearse que aquellos trinquetes eran mucho más que instalaciones deportivas. En ellos veía una combinación de patrimonio arquitectónico, historia y práctica deportiva que merecía ser recuperada. «Es algo muy genuino, muy especial», explica. Su proyecto se asentó posteriormente sobre tres pilares: el patrimonio y las particulares características arquitectónicas de los trinquetes; la propia práctica deportiva; y la formación, especialmente dirigida a niños y jóvenes.
La idea comenzó a concretarse en 2021. García contactó con diferentes pelotaris y personas vinculadas a la pelota en la provincia y el 4 de julio de aquel año se celebró una reunión en la Fonda del Tozal de Teruel. Siete personas participaron en aquel encuentro, que sirvió para poner las bases de la futura asociación.
Entre los asistentes estaban los hermanos Rafa y José Antonio Torosa, propietarios de la Fonda del Tozal; Miquel Arizaga; Paco López; Pascual Jiménez y Agustín, además del propio Rafa García. También participó telemáticamente el periodista valenciano Lluís Ramos, vinculado a la recuperación de la modalidad de los frares en la provincia de Castellón.
Dos semanas después, el 21 de julio de 2021, se realizó la presentación del proyecto. La inscripción administrativa como asociación en el Gobierno de Aragón llegó posteriormente, el 21 de octubre. Inicialmente nació como asociación cultural y, meses después, amplió sus fines para incorporar también la vertiente deportiva. Así nació la Asociación Cultural y Deportiva Amigos de los Trinquetes de Teruel.
De cero jóvenes a una escuela con 15 pelotaris
El objetivo de García nunca ha sido únicamente recuperar campeonatos o reunir a jugadores adultos. Su principal preocupación es garantizar que la pelota tenga continuidad. «Si queremos la pelota de verdad, hay que dedicar todo el esfuerzo a los jóvenes», defiende. En estos cinco años, la asociación ha llevado talleres y actividades a centros educativos y localidades de la provincia. Calcula que han tenido contacto con alrededor de 600 alumnos y alumnas.
La respuesta, reconoce, todavía está lejos de la que esperaba. Son pocos los jóvenes que posteriormente se incorporan a la práctica deportiva. Pero también hay una evolución: en 2021 no tenían ningún alumno y actualmente cuentan con 15 jóvenes vinculados a las escuelas de Cella, Teruel y Mora. El reciente encuentro celebrado en el trinquete de Mora constituye precisamente una muestra de ese cambio. Por primera vez, los jóvenes pelotaris de las escuelas superaron en número a los jugadores sénior participantes.
El torneo, celebrado el sábado 19 con motivo de las fiestas de San Miguel y organizado por el Club Pelota a Mano de Mora, reunió a jugadores de diferentes generaciones. El trinquete de la localidad, cuya fachada está datada en 1728, acogió una matinal que contó con la colaboración del Ayuntamiento y los patrocinios de Gargallo Mora y el Bar Jubilados.
En categoría infantil se impusieron Izan y Carlos, por delante de Rodrigo y Chadi y de Joaquín y Darío. En sénior, la victoria fue para José Manuel y Alfonso, seguidos de Izan y Jesús y de Bernardo y José. Además, dos de los jóvenes participantes dejaron constancia de la evolución de las escuelas: Izan, de Mora y con 16 años, y Aarón, de Cella y con 15, compitieron tanto en infantiles como en sénior.
Una provincia unida por los trinquetes
El trabajo de la asociación se ha extendido progresivamente por diferentes puntos de Teruel. García explica que antes incluso de completar los trámites administrativos ya se habían celebrado encuentros en localidades como Cedrillas y Mora. Desde entonces se han organizado encuentros en distintos municipios y actividades en colegios, mientras el proyecto busca ahora dar un nuevo paso con el I Torneo Interpueblos Caja Rural de Teruel, concebido como una competición estable entre diferentes localidades y la capital.
La intención es organizarla por sedes y facilitar la participación de las escuelas existentes, además de incorporar nuevos pueblos y centros educativos. «Estoy aplicando aquí en Teruel lo que he vivido en Valencia durante cincuenta y pico años», señala García. Pero también reconoce que trasladar ese modelo a Teruel presenta dificultades propias, especialmente por las distancias y la despoblación.
La asociación trabaja actualmente con escuelas de Teruel, Mora y Cella y aspira a incorporar nuevos municipios. Utrillas aparece entre los próximos objetivos, mientras también se han producido contactos con otras localidades y centros educativos.
Seno vuelve a ser punto de encuentro
Y en ese recorrido Seno ocupa un lugar especial. García insiste en que, aunque el proyecto de los Trinquetes de Teruel se desarrolló años después, para él todo comenzó allí. «Para mí todo esto empezó en Seno. Yo tenía el virus que me había metido ya Seno», resume.
En los últimos años, la relación se ha estrechado gracias a los vecinos vinculados a la localidad. El municipio, con una población estable muy reducida, mantiene una intensa actividad durante sus fiestas y encuentros gracias en buena medida a personas que residen durante el año fuera de Seno.
El pasado año se celebró el primer Memorial Carmelo Belles, recuperando una competición vinculada a la pelota local. Este año tuvo lugar la segunda edición. La iniciativa mantiene además vivo el recuerdo de Carmelo Belles, uno de los jugadores vinculados históricamente al trinquete de Seno y fallecido prematuramente.
La respuesta ha ido creciendo hasta convertir el pequeño municipio en escenario de una auténtica fiesta de la pelota. El último encuentro reunió a 16 parejas, 32 jugadores y jugadoras, en torno a un trinquete que se remonta al siglo XVIII. El lema ‘Yo soy Senotari’, acompañado de elementos identificativos como las txapelas y fajas con el logotipo del encuentro, ha contribuido también a crear una identidad propia alrededor de la iniciativa.
Recuperar un patrimonio que va más allá del deporte
Para García, el valor de los trinquetes no se limita a poder volver a jugar en ellos. Su arquitectura, su antigüedad y su relación con la historia de los pueblos forman parte de un patrimonio que considera de enorme valor. «Si no lo conoces, no lo quieres», sostiene al hablar de la necesidad de acercar la pelota a las nuevas generaciones. Una reflexión que aplica tanto a la modalidad deportiva como a los propios trinquetes.
Su propósito pasa por conseguir que esos espacios vuelvan a tener actividad, pero también que los jóvenes conozcan qué son y qué representan. En ese camino, Seno vuelve a aparecer como principio y destino. Aquel cartel que Rafa García encontró durante sus vacaciones en 1996 le llevó a disputar un campeonato, a regresar año tras año y a mantener vínculos con jugadores y vecinos. Más de dos décadas después, aquella afición acabaría transformándose en un proyecto organizado.
Ahora, la Asociación Cultural y Deportiva Amigos de los Trinquetes de Teruel intenta que la historia no termine ahí. Que los trinquetes vuelvan a llenarse, que los pueblos recuperen una parte de su patrimonio y que, sobre todo, haya una nueva generación que vuelva a coger una pelota y descubra, como le ocurrió a García cuando tenía 10 años, que detrás de ese primer golpe puede comenzar una pasión para toda la vida.