No hay ningún tipo de duda en la afirmación de que MARIANA ENRIQUEZ (Buenos Aires, 1973) es una cuentista extraordinaria y fascinante que exige ser leída. Su ficción "nos impacta con la fuerza de un tren de mercancías", decía un crítico. Y quizás, también podamos aseverar que es la heredera directa de esos genios argentinos que elevaron el relato fantástico a la categoría de obra maestra: Lugones, Borges, Cortázar… "UN LUGAR SOLEADO PARA GENTE SOMBRÍA" es el título de su nuevo libro de relatos (lleva dos publicados, además de varias novelas maravillosas), y, como en los anteriores, caracterizados todos ellos por su perfección estructural, por esa simbiosis única que logra entre el terror y la realidad, una simbiosis que en este libro alcanza su expresión más lograda. Doce cuentos de horror y sobre el horror: sobre el mal que acecha y los monstruos que surgen de pronto en la realidad más cotidiana, en grandes urbes o en pequeños pueblos recónditos.
En uno de los cuentos, una mujer mantiene a raya a los fantasmas que andan sueltos por un barrio periférico de Buenos Aires; entre ellos, los de su madre muerta de una dolorosa enfermedad, los de unas adolescentes asesinadas en la calle, el de un ladrón pillado en pleno robo y el de un chico que huía de un secuestro exprés. En otra historia, una pareja alquila una casa para unas vacaciones en un pueblo que ha ido perdiendo habitantes desde que el tren dejó de pasar; visitan en la estación abandonada la exposición de los perturbadores cuadros de un artista local, pero lo verdaderamente aterrador será conocer al autor de esas pinturas. En otra pieza, los voluntarios de una ONG que reparte comida por barrios marginales son perseguidos por unos niños de pavorosos ojos negros. Otro de ellos habla de una periodista que indaga la misteriosa muerte de una joven en una piscina de un hotel de Los Ángeles, cuyas espeluznantes imágenes recorrieron internet; pero aquí lo terrorífico no es la muerte en sí, sino quién y cómo la provocó. El terror, como en muchos de los cuentos, no está en el hecho en sí, sino en la mirada, en la percepción…
He de reconocer que leer a ENRIQUEZ es una experiencia dura, pero emocionante. En un artículo de la revista "Granta" se decía de ella: "Es una maestra de lo macabro que no apela a emociones baratas, sino que cada pequeño detalle de oscuridad está allí por una razón…", quizás es por ello por lo que consigue evocar una realidad más vívida que la que nos rodea.
Lo advierto, quien ose adentrarse en las páginas de este libro sentirá un escalofrío recorriéndole la espina dorsal, y algo más…; como unos deseos irresistibles de seguir leyendo otro cuento…, y otro…, y otro…
Miguel Ibáñez. Librería de Alcañiz
Un lugar soleado para gente sombría
RESEÑA. No hay ningún tipo de duda en la afirmación de que MARIANA ENRIQUEZ (Buenos Aires, 1973) es una cuentista extraordinaria y fascinante que exige ser leída
Un lugar soleado para gente sombría./ Miguel Ibáñez