Uso de efectivo y más cocinas de gas: «en las zonas rurales tenemos recursos para salir del paso»

En el Maestrazgo, los turistas, acostumbrados al pago exclusivamente con tarjeta, tuvieron que realizar transferencias después porque no pudieron abonar las consumiciones
Publicado por Laura Castel el 29 de abril de 2025

«Vengo escuchando la radio y lo que relatan desde el lunes del apagón en nada tiene que ver con lo que vivimos aquí. En los pueblos estas situaciones no repercuten tanto como en la ciudad, no dependemos tanto de la luz», explica Pili Sangüesa, la propietaria de uno de los establecimientos más característicos del Maestrazgo, La Bodega de Castellote.

El modo de vida de la comarca hizo que la incidencia del apagón se llevara de mejor manera tanto en el comercio como en la hostelería o en los domicilios. Por ejemplo, el dinero en efectivo sigue siendo el modo de pago habitual entre los vecinos, por lo que salvo excepciones se pudo seguir consumiendo y no se tuvo que dejar nada apuntado.

En el caso de La Bodega de Castellote decidió abrir también por la tarde para dar servicio a sus vecinos, que sobre todo demandaron pilas, mecheros, velas y la única radio que quedaba en la tienda. El comercio está situado en el interior de una bodega natural excavada en roca que se encuentra en la parte inferior pero en primavera goza de mucha luz de la que se aprovecharon para trabajar, ya que las luces de emergencia con las que cuenta y que saltaron con el apagón ya se habían agotado cuando Pili regresó a las 17.00. «Estuvimos más en la calle que dentro, solo cuando entrábamos a buscar lo que nos pedían», explica Sangüesa.

En el sector de la hostelería, el apagón cogió a los empresarios del Maestrazgo en el último día de puente para sus clientes valencianos por la festividad de San Vicente Mártir, la llamada Segunda Pascua. Por ello, aunque el lunes es el día de descanso semanal para muchos, en esta ocasión muchos hicieron una excepción, ya que los valencianos son los turistas que más los visitan. La presidenta de la asociación de empresarios turísticos, Sara Balfagón, explica que muchas cocinas trabajan con gas, por lo que pudieron seguir trabajando y en otras emplearon las tradicionales conservas del Maestrazgo para poder seguir dando servicio. «La gente de las zonas rurales somos bastante solventes y tenemos recursos para salir del paso», destaca la también gerente del hotel Balfagón de Cantavieja.

El principal problema que se encontraron todos los establecimientos es que la mayoría de turistas ya no llevan efectivo encima y no pudieron pagar en el momento. «Hay personas que han dejado consumiciones a deber y han tenido que realizar posteriormente una transferencia", apunta.

En Cantavieja los comercios también abrieron para dar servicio, pero pedían que no se hicieran compras grandes porque había que ir mirando los precios por los pasillos y sumando con la calculadora e incluso hubo quien sacó una báscula antigua. «Es un día que no había mucha afluencia, esto nos pasa un día de Pascua y morimos, pero ayer no sufrimos demasiado. Más bien se dieron situaciones anecdóticas que hace muchos años que no ocurrían».