Preocupación entre transportistas por el mal estado del Puente de Hierro que no garantiza la seguridad de los peatones
Peligroso, estrecho y un auténtico cuello de botella. Transportistas, conductores de turismos y peatones reclaman una solución ante el mal estado del Puente de Hierro de Valderrobres sobre el río Matarraña. Además de las deficiencias estructurales que periódicamente presenta, los atascos en la circulación son frecuentes y los peatones que transitan a diario por este histórico puente ven comprometida su seguridad.
Las deficiencias en la infraestructura, iniciada en 1918 y finalizada en 1920, se suceden año tras año y por ello desde la localidad demandan que el Gobierno de Aragón ejecute la variante que proyectó en 2007. Se trata de un proyecto que ya en su día fue calificado por DGA como una de las variantes de ejecución preferente en la provincia de Teruel. Once años después el proyecto continúa en un cajón y tan solo se destinaron 78.000 euros en 2015 para la redacción del proyecto que ya es una realidad.
Pese a la reparación a la que fue sometido el Puente hace ahora 7 años, en la última inspección que la Dirección General de Carreteras del Gobierno de Aragón llevó a cabo hace tan solo un mes en el puente, se detectaron varias filtraciones en distintas grietas de la estructura lo que, explicaron desde dicha Dirección, causa deformaciones en las vigas de acero. Por todo ello está prevista una actuación para subsanar los fallos aunque, añadieron, sin fecha de inicio de las obras. Se trata de un paso obligado para todos los vehículos que transitan por la A-231 entre Alcañiz y Tortosa.
Pese a todo, los transportistas temen además que alguna de las periódicas inspecciones a las que está sometido el puente, arroje un resultado desfavorable, lo que obligaría, explican, a limitar y reducir el tonelaje máximo permitido para transitar sobre el mismo que, actualmente, es de 40 toneladas. «Estamos muy preocupados porque las deformaciones en el asfalto y el deterioro del puente es más que evidente en estos últimos meses», explicó Ramón Curto, gerente de Áridos Curto, empresa con una flota de 30 camiones con un peso máximo autorizado de en torno a 40 toneladas. «La limitación de tonelaje nos provocaría pérdidas económicas y en los tiempos incalculables», añadió Curto.
Los peatones son otro de los colectivos que demandan una solución. Lo estrecho del Puente provoca que los vehículos y camiones pasen a pocos centímetros de los viandantes, lo que provoca que muchos de ellos prefieran cruzar el río por el Puente de Piedra. «Estamos preocupados porque el paso constante de camiones y vehículos causa situaciones de peligro con los peatones», explicó Carlos Boné, alcalde de Valderrobres. Además de las grietas recientemente detectadas, el paso de vehículos y camiones provoca un temblor en el puente evidente para los peatones que transitan en ese momento por la estructura férrea. Las vibraciones a su vez provocan la deformación del asfalto y por ello, cada 3 o 4 meses, operarios de carreteras deben proceder a parchear la zona ante el arqueamiento y agrietamiento que sufre el pavimento. Para ello, en la mayoría de los casos, deben añadir asfalto y material adicional sobre la plataforma ya existente lo cual provoca que la estructura deba soportar mayor peso adicional.
Ante la imposibilidad de que puedan cruzarse dos vehículos el Puente se encuentra regulado por dos señales que otorgan preferencia de paso a los vehículos que proceden de Tortosa. Al margen de las anecdóticas discusiones que frecuentemente suele haber entre los conductores por ver quien tiene la preferencia de paso, los atascos, especialmente en época estival, son frecuentes cuando es un camión el que debe hacer uso del mismo. En los años «90 llegó a estar durante unos meses regulado por un semáforo, pero pronto se vio que tampoco era solución. Asimismo, los vehículos pesados deben mantener una distancia de seguridad para no sobrecargar la estructura del puente.
De igual modo la parada de autobús contigua provoca problemas en la circulación en el conflictivo punto. «Para los transportistas que necesitan pasar por Valderrobres, el puente supone un auténtico embudo. Especialmente para los que no lo conocen y deben maniobrar por primera vez», explicó César Soriano, Presidente de la Asociación de Transportes de Teruel y de la Federación de Transportistas de Aragón.
La variante como solución
Por todo ello Ayuntamiento, transportistas y empresarios, reclaman el desbloqueo de la construcción de la variante de la A-231 en Valderrobres. La variante, viniendo de Alcañiz, partiría a unos 3,5 kilómetros del casco urbano de Valderrobres en una recta. La vía discurriría por el Sur de la localidad y entroncaría con la A-1414 junto al Polígono Industrial Torre Sancho y continuaría hasta la carretera de Beceite, en las inmediaciones de la fábrica de piensos de GUCO para incorporarse allí a la A-231. Entre otras infraestructuras sería necesario construír un nuevo puente sobre el río Matarraña.
La variante permitiría además eliminar otro de los puntos conflictivos de la localidad. Se trata del cruce de la A-231 con la carretera de Monroyo, la A-1414. Un punto conflictivo regulado mediante dos stops y que por su estrechez y su disposición en forma de cruz obliga a los camiones a invadir el carril contrario para incorporarse a ambas vías. Lo complicado y estrecho de la intersección ha provocado en varias ocasiones que camiones de gran tonelaje impactasen con las viviendas colindantes provocando diversos desperfectos. «No sabemos cual es la intención del ejecutivo porque el proyecto lleva 11 años olvidad. Muchos vecinos sufren las consecuencias del intenso tráfico que registra ese otro punto conflictivo y demandan una solución», añadió Boné.
Según aseguran los transportistas, desde los sucesivos ejecutivos se han desechado distintas actuaciones de mejora en los puntos conflictivos de la travesía valderrobrense escudándose en la construcción de una variante que nunca llega. «Hemos demandado distintas actuaciones de mejora en el cruce, en el puente y en otros puntos conflictivos mientras llega esa variante, pero nunca hemos tenido éxito», añadió por su parte César Soriano.