Puntual a las cuatro de la tarde hacía su entrada a la estación de La Puebla de Híjar el Tren del Tambor. Lo ha hecho un Sábado Santo más para cumplir con uno de los momentos más especiales del año en la localidad que mantiene su idilio con el ferrocarril. Buena parte de la prosperidad industrial y crecimiento se lo debe el municipio al tren y por eso siempre es especial todo lo que tenga que ver con ello. El convoy llegó tocando la bocina para unirse a los redobles y mazazos que llegaban desde el andén que las cuadrillas se encargaron de hacer vibrar con sus toques. Desde dentro, disfrutando de un viaje en un tren de época, los pasajeros han vivido su llegada asomando los móviles y cámaras por las ventanillas para grabar semejante espectáculo y esbozando una gran sonrisa entre asombro y agradecimiento. Y es que no es nada común experimentar un recibimiento así a llegar a destino, esto solo pasa en La Puebla.
Una vez parado el tren, pasajeros y cuadrillas se han fundido en un grupo de túnicas negras y ropas de calle para aguantar un rato más antes de comenzar a caminar rumbo al centro del pueblo. En los minutos en los que han permanecido en la estación se han ido sumando más cuadrillas y entre ellas se ha podido ver una amplia presencia de niños y también de adolescentes, que siguen adelante con las tradiciones que han heredado. Todo esto ha sucedido entre fresco, luego sol y calor, y después otra vez fresco con las nubes de un lado a otro movidas por el viento que no ha cesado en todo el rato. Poco ha importado porque los que han venido de visita lo han hecho bien equipados con capas que quitar y poner advertidos por este clima cambiante por minutos y, las cuadrillas poco frío han notado con la fuerza con la que han tocado en todo momento como recibimiento a sus invitados. Han seguido haciéndolo porque hasta las 22.00 se puede tocar el tambor y no hay un segundo que perder.