Villarroya viaja al siglo XVIII con el regreso del Comendador

La llegada en 1705 del comendador Siverio Dolz se incluye en los actos por el 700 aniversario de Las Tres Bailías
Publicado por Javier Vílchez el 19 de abril de 2019

La llegada en 1705 del comendador Siverio Dolz se incluye en los actos por el 700 aniversario de Las Tres Bailías

La localidad de Villarroya de los Pinares volvió el sábado a los primeros años del siglo XVIII gracias a la representación de «La llegada del Comendador» cuando en 1705, dicho personaje encarnado en la figura de Siverio Dolz Español, tomó posesión de dicha población. El evento estaba incluido dentro de la conmemoración de los 700 años de Las Tres Bailías que tendrá su continuidad con otros actos a lo largo de los próximos meses.

La jornada comenzó con una visita guiada desde el Centro de Interpretación de la Orden de San Juan. Para la ocasión el historiador José Ramón Sanchís explicó a los participantes los principales hechos históricos ocurridos en la localidad desde su conquista por el rey Alfonso II y su donación a la orden hospitalaria en 1190.

Durante el recorrido los presentes tuvieron la posibilidad de ver el ayuntamiento y el palacio de Francisco Peña conociendo de primera mano quién era dicho personaje. En este sentido, Sanchís, explicó que, Peña, hijo del herrero de Villarroya, «llegó a ser una de las personas más poderosas del Vaticano como presidente del Tribunal de la Rota». Creó una fundación para la formación de sacerdotes en la localidad y para ello construyó dicho palacio. Su último deseo, recordó Sanchís, no fue otro que ser enterrado en el ábside de la iglesia para lo que reformó el viejo ábside gótico por otro de estilo italianizante.
Ya por la tarde, los dulzaineros del grupo El Relicario se encargaron de animar las calles en los momentos previos al comienzo de la representación teatral que estuvo a cargo del grupo Masteatro, que para la ocasión adaptó la obra que en Mas de las Matas se representa cada dos años.

En el transcurso de la obra los espectadores conocieron como la Orden del Hospital de San Juan celebraba cada cuatro años un capítulo general en el templo de San Juan de los Panetes en Zaragoza, en el que cada bailío o comendador liquidaba cuentas. Entonces se nombraba a los nuevos, quienes posteriormente visitaban las localidades a su cargo para refrendar su poder feudal tomando juramento a vecinos y autoridades y estableciendo las regalías con las que gravaban las actividades económicas.