Violeta Santos Dai: «Me cuesta crear si no hay una reflexión detrás»

EncontrARTE. La alcañizana vive en búsqueda constante y por eso, tras graduarse en Derecho y Ciencias Políticas, decidió expresar su sensibilidad de variadas formas ya sea en foto, vídeo, escritura o moda, que es lo que más trabaja últimamente, y con las redes sociales como principales aliadas
Publicado por Beatriz Severino el 13 de abril de 2024

En una sociedad con tendencia a etiquetarlo todo ella sigue siendo inclasificable. Violeta Santos Dai (Alcañiz, 1993) se mueve como nadie en las redes sociales, un mundo donde sin un buen hashtag -la etiqueta virtual- poco se puede hacer. Allí encontró su medio de expresión ya en los primeros pasos que iba dando Instagram en España. «El reto es darnos cuenta de que la vida sigue y está más allá de las redes. Es el siguiente ciclo, estamos empezando a rodar hacia allí», dice.

Es creadora, escritora, coach, comunicadora… Muchas facetas toca a la vez y en todas disfruta. Asume que lo único que ha sacado en claro «en estos 30 años de vida» es que le encanta la belleza. «Y en todas sus manifestaciones, porque soy una persona muy sensible, a veces demasiado», añade. Esa sensibilidad se materializa como surge ya sea en la fotografía o el vídeo o la escritura entre otras muchas disciplinas. También en una especie de dirección creativa cuando se dedica a proyectos ajenos en los que pone toda su energía y capacidades. «Y en cuanto a mí misma, me cuesta decirlo, pero creo que soy artista», concluye sonriendo. Le da todo el valor que «obviamente tiene» toda forma académica de percepción del arte, pero cree en otra «que es más desde el alma y el sentir» y es donde ella se sitúa. «Estoy en el lado de necesitar expresar porque si no exploto», ríe.

Una de las últimas expresiones es la escritura en formato libro. Se llama ‘Cuando fui humana’ y lo publicó en 2020 aunque lo terminó en 2018. Lo califica de «libro trampa» porque «no lo parece por la portada» pero está plagado de textos densos. Sus reflexiones cautivaron a Sonia Lanuzza, que las llevó al teatro en Alcañiz. El libro nació en Islandia, país al que marchó en 2018 cuando necesitó desconectar con lo que había sido su manera de entender la vida. A la vuelta quiso realizar un máster que no salió y se formó como coach. «Ya ves, no estaba en mis planes», dice divertida al otro lado de la pantalla del teléfono desde Madrid, que es su centro de operaciones desde donde trabaja a nivel internacional.

Proyectos con alma

Está inmersa en varios proyectos, especialmente en moda. En ellos emplea la herramienta del coaching para acompañar a otras personas a definir su identidad y proyección como artistas. Ella puede aportar alma en la construcción de todo el universo creativo que precise para comunicarse. Muchas veces su trabajo se debe a la confidencialidad, pero otras no tanto, y ahora está «vibrando muy fuerte» en este sentido, en propuestas muy vivas en redes como Footdistrict.

Su esencia se puede ver en la acción Unmute by Footdistrict, que consiste en «desmutear, dar voz» a iniciativas que lo merecen. Una ha sido a un grupo de creativos barceloneses que sacaron las Salomon de la montaña para llevarlas a primera línea de moda. Trabaja, además, junto a Kike Marina, «uno de los mayores expertos internacionales en la historia de zapatillas». Unos jóvenes artistas que han creado una comunidad en Madrid serán los siguientes desmuteados y para el día 18 hay previsto un evento en la tienda de Footdistrict de la capital. En su Instagram (violeta.dai) está todo su universo, también la colección ‘Northenlights, þetta reddast 2021’, («Todo va a ir bien» en islandés), y que incluye sus bolsitos de crochet tejidos desde la intención.

Y es que en Islandia le resultó revelador ver que el futuro para ella es la vuelta al origen y lo rural. Su inquietud le llevó a salir a Argentina hace ya diez años, donde se dio cuenta de que los paisajes que tanto le alucinaba no le eran ajenos. «Al tomar perspectiva valoré más que esos atardeceres y montañas de colores las tenía en la puerta de casa. Creo que somos muy afortunados de haber nacido y crecido en el Bajo Aragón y también creo que somos buena gente», reflexiona. París, «una ciudad donde la energía del dinero se siente muy fuerte», fue su siguiente destino tras Islandia. Expuso algunos de sus bolsos y captó la atención de alguna revista para sus recomendaciones. Pero igual que cerró el capítulo islandés, quiere cerrar el parisino y hay algo de fotografía y lo que vaya surgiendo en un proyecto que probablemente se llame ‘Milagros en la ciudad del amor’. «Hasta aquí puedo contar… Estoy más cómoda con la indefinición», ríe.