Comenzaron en Toledo en 2011, de forma autodidacta, con ganas de hacer música y sin grandes pretensiones. Hoy, el Grupo Veintiuno está más consolidado que nunca. Compuesto actualmente por Diego Arroyo, Yago Banet, Pepe Narváez y el recién incorporado Rafa Pachón —guitarrista que ha dado nuevos matices al grupo—, el cuarteto acaba de lanzar su último álbum, 'La Balada del Delirio y Equilibrio'.
En sus inicios, se financiaron con el apoyo directo de sus oyentes: fue mediante una campaña de crowfunding como publicaron en 2015 su primer disco, Nada parecido. Desde entonces, no han parado. Con una estética que ellos mismos definen como 'emo vestido de pop', Grupo Veintiuno conjuga letras profundas y emocionales con melodías bailables, en un contraste que se ha convertido en su seña de identidad. Para conocer mejor este momento que atraviesa la banda, hablamos con Yago Banet, bajista del grupo.
¿Cómo habéis vivido todos estos años? Imagino que han sido diez años muy intensos.
Muy contentos. Hemos tenido una evolución muy lineal, muy pasito a pasito. Al final, sobre todo en este tipo de industria, el éxito no es el fin en sí, yo creo que es el camino.
Estaréis este sábado 26 de julio en Alcañiz. Actuaréis a la una menos diez minutos de la madrugada en el cuartelillo. ¿Qué significa para vosotros en un año en el que habéis publicado ese cuarto álbum ya con Warner Music, 'La balada del delirio y Equilibrio?'
Volver al Aragón Sonoro es sobre todo gratitud. Gratitud a la gente, a los organizadores, a la gente del Veintiuno. Muy agradecidos de que sigan contando con nosotros y que lo hagan en un año en el que hemos sacado disco.
Estuvisteis ya en el Aragón Sonoro, ¿volveís en un momento de mayor brillo, podríamos decir, en el grupo?
Pues no sé si mayor brillo o no. La sensación ha sido la misma siempre que hemos ido a tocar ahí. Es cierto que hay cambios este año que de la Plaza de España de Alcañiz creo que pasa a la Plaza del Mercado porque está en obras. Entonces va a ser un poquito diferente y siendo optimista, creo que va a ser mucho mejor.
Sois un grupo, podríamos decir, de bailar la pena, porque tenéis letras muy emotivas pero a la vez muy bailables.
Sí, un poco es la sensación que muchas veces he hablado con Diego, vocalista, compositor de Veintiuno. Nos hace mucha gracia hacer canciones a lo mejor con un ritmo funcky, un ritmo muy bailable y que empiezas como a bailarlo pero de repente empiezas a escucharlo y al final te sientes un poco como que es políticamente incorrecto bailar esas canciones que tienen esas letras. Y te ves ahí un poco raro y esa sensación a nosotros nos encanta.
¿De qué hablan tus canciones?
Los conceptos y la inspiración vienen de mucha ficción y emoción. Este último disco sobre todo habla de la historia de dos personas que al final como que siempre se encuentran, se desencuentran, pero al final nunca pueden estar el uno sin el otro. Siempre tocamos temas bastante románticos y dentro de la ficción.
Formasteis el grupo en 2011 en Toledo, ¿cómo fueron esos primeros años hasta conseguir publicar el primer disco en 2015?
Pues dando palos de ciego. No teníamos ni idea de hacer absolutamente nada. De hecho, no teníamos ni idea de tocar juntos. Veníamos de tocar como por separado, por otros lados y ha sido un recorrido muy guay de aprender a tocar juntos, aprender a hacer canciones, a grabar, a hacer conciertos, aprender absolutamente todo lo que rodea llevar y girar una banda. Muchas veces caemos como preguntas cómo ¿cuál es la clave de vuestro éxito? Pues no tengo ni idea la verdad, solo puedo decir y recomiendo a todo el mundo que al final trabaje y sea constante en ello.
Lleváis ya unos cuantos años de grupo, diez, explicabas desde ese crowfunding, ¿es complicado mantener la unión en el grupo?
Si me llegan a poner en la mesa hace diez años que hablamos y firmar que vas a ir con tus colegas a pasártelo genial, a conocer gente increíble, a comer en sitios increíbles, a tocar en plazas, en pueblos, donde no creías que ibas a tocar nunca y encima te van a pagar por ello no lo hubiera firmado porque creería que me estarían estafando.
Alguna anécdota que hayáis tenido a lo largo de estos años que merezca la pena contarla.
Anécdotas mil. El año pasado, antes de salir al Sonorama, que fue la primera vez que nos pusieron en un escenario principal, tuvimos un problema con uno de los ordenadores donde tenemos un poco todo el show, que sincroniza las luces y la música. Y el problema es que no funcionaba. No sé cuanta gente había delante de nosotros. Girabas la cabeza y veías a 20.000 personas. Al igual que se rompió, luego se solucionó. Veía como a Diego le caían los sudores fríos, vi a Pepe al batería sacar otro ordenador para hacer una copia. Todo en un milisegundo. Al final comenzamos cinco minutos más tarde y fue todo increíble.
Habéis hecho colaboraciones con grupos muy interesantes y reconocidos.
Sí, en ese concierto salió a cantar con nosotros Dani Fernández y Los Sexy Zebras. Es lo mejor del verano y de los festivales, que te vas encontrando con compañeros a lo largo del camino y es muy estimulante. Vas conociendo a gente que también son tus ídolos.
¿Tenéis ganas entonces de estar este sábado ya en Alcañiz?
Sí, tenemos muchas ganas de llegar lo antes posible.