El Servicio Provincial de Extinción de Incendios (SPEI) de la Diputación de Zaragoza ha cumplido 50 años de historia. La institución ha celebrado un acto conmemorativo, este miércoles en Zaragoza, en el que ha recordado que este fue un servicio «pionero» en Aragón. «Supuso un cambio importante porque se llevó la prevención y extensión de incendios de las ciudades al medio rural», ha destacado Raúl Aguilar, inspector jefe del servicio.
El proyecto liderado por la Diputación comenzó «con pocos recursos económicos» en la salida de la dictadura y se ha ido adaptando a las emergencias y riesgos que han evolucionado desde entonces. El diputado delegado, Alfredo Zaldívar, ha explicado en el acto conmemorativo que en este medio siglo los bomberos de la DPZ han ido evolucionando «en su composición, en sus medios y en sus funciones» y en la actualidad «no están solo para apagar incendios».
«El cambio climático, ya evidente, con sequías cada vez más frecuentes, veranos más largos, inundaciones y riadas, y precipitaciones descontroladas como la DANA de Valencia en 2024, hacen más necesario que nunca este servicio público», ha indicado Zaldívar, quien ha recordado que en los últimos diez años los bomberos han estado presentes en incendios de gran magnitud, «dejándose la piel» como en el de la Sierra de Luna, en las Cinco Villas; en Ateca, en la comarca de Calatayud; en el Moncayo; en las inundaciones del año pasado en Azuara y Letux, en el Campo de Belchite; o en los desbordamientos del Ebro.
En el caso del parque caspolino, hoy en día, el mayor número de incidencias son incendios agrícolas, accidentes viales y la asistencia a municipios por asuntos como aperturas de viviendas o caídas. Aunque de menor frecuencia, el parque cuenta con un «equipo más potente» para el rescate acuático y es el referente para toda la ribera baja del Ebro.
Cuando empecé hace 23 años éramos 10 bomberos más el jefe y ahora somos 25
Gabriel Luena. Oficial parque de Caspe
La plantilla ha crecido de un tiempo a esta parte, tal y como recuerda el oficial del parque, Gabriel Luena: «Cuando comencé hace 23 años éramos 10 bomberos más el jefe y ahora somos 25. Se nota mucho la mejoría». No obstante, continúa siendo insuficiente, recalca, para cumplir con la Ley del Fuego que se aprobó en 2014 y que estipula que en cada turno debe haber cinco en lugar de los tres que hay ahora.
También se han mejorado los recursos y cuentan con una flota de vehículos "prácticamente nuevos" a los que, este año, se suma uno de primera salida o Bomba Rural Urbana. Sin embargo, un hecho que afectó al parque fue el cierre del de Burgo de Ebro, que servía de apoyo en la provincia. Desde su desaparición son los bomberos de Caspe quienes cubren la zona con el apoyo de los bomberos de la capital.
En el acto conmemorativo de este miércoles, el diputado delegado del SPEI, Alfredo Zaldívar, ha reivindicado la importancia del servicio. «Demuestran cada día que lo público salva vidas, protege pueblos enteros y sostiene nuestra convivencia», ha destacado.
En la actualidad, el SPEI cuenta con 8 parques profesionales de bomberos en la provincia ubicados en Caspe, Cariñena, Calatayud, Daroca, Tarazona, Ejea de los Caballeros, Tauste y La Almunia desde los que trabajan un total de 162 efectivos que atienden todas las emergencias que se producen en los 292 municipios de la provincia de Zaragoza. Solo el año pasado, los bomberos de la Diputación de Zaragoza realizaron más de 3.512 intervenciones.
Por otro lado, se está trabajando para mejorar la gestión del servicio con un Consorcio que unirá los cuerpos de bomberos, que son de competencia provincial. «Se notaría sobre todo en las demarcaciones, ya que se estipularía que actuase el parque más cercano a un aviso, en lugar de tener como referencia el que corresponda por la delimitación geográfica», apunta Luena. El Consorcio dependería del Gobierno de Aragón y, aunque no hay una fecha oficial, se prevé que pueda firmarse este verano.
En su discurso, Zaldívar ha reconocido la labor y el compromiso de los efectivos: «Ustedes están siempre allí donde hay dolor: ya sea por un incendio descontrolado en el monte o en una vivienda, una inundación que provoque el desbordamiento de un río, o incluso en accidentes de tráfico o en búsquedas de personas desaparecidas. Y por eso siguen siendo hoy más necesarios que nunca».
En el acto se ha rendido homenaje a los bomberos del servicio que se han jubilado durante los últimos 10 años, a los que se les ha hecho entrega de una placa. A la jornada han asistido representantes de los distintos cuerpos y servicios de emergencia que operan en Aragón, bomberos jubilados y voluntarios y familiares de todos ellos. Además, los nueve parques profesionales del SPEI también han podido estar presentes por videoconferencia.
Pionero en Aragón al servicio de la provincia
Por su parte, el inspector jefe del Servicio Provincial de Extinción de Incendios de la Diputación de Zaragoza, Raúl Aguilar, ha hecho un repaso de estos 50 años, destacando que la institución fue pionera en Aragón y una de las primeras de España en disponer de este cuerpo profesional de bomberos. Aguilar ha hecho mención a la labor de los bomberos en diferentes ámbitos además de en la extinción de incendios, como las intervenciones en los accidentes de tráfico, los rescates en montaña y el desarrollo de proyectos relacionados con la búsqueda virtual, y ha puesto en valor también la labor de las agrupaciones de bomberos voluntarios.
Además, ha incidido en el cambio de las emergencias a lo largo de estos 50 años. «Cada vez afrontamos emergencias más complejas», ha asegurado, destacando al mismo tiempo la capacidad de trabajo, el esfuerzo, el prestigio y la confianza de los efectivos que han formado y forman parte del cuerpo. «El servicio goza de la confianza de los habitantes de la provincia porque, en los momentos difíciles, a lo largo de estos 50 años, hemos sabido estar a la altura. Esa confianza se ha construido demostrando capacidad de respuesta desde los primeros instantes de la emergencia y manteniendo la fuerza operativa cuando la situación lo ha requerido, hasta reducir al máximo sus consecuencias», ha resaltado.
El inspector jefe del SPEI ha remarcado que los bomberos también se implican en el «día a día» de los municipios. «Acompañamos a los pueblos en sus romerías y fiestas populares, llevamos agua cuando hay sequía, talamos árboles, quitamos nidos de cigüeña, de avispas, limpiamos sus calles durante días cuando sufren inundaciones, o damos formación a industrias y entidades. Todo este trabajo se realiza sin plantearnos si nos corresponde o no. Es nuestra manera de entender la profesión. Estar siempre al servicio de la provincia», ha resaltado Aguilar.