Alcorisa quiere poner en marcha este año un nuevo gimnasio debido a que el actual se ha quedado muy pequeño. El Ayuntamiento ya tiene el proyecto de obra con el que se pasará a un equipamiento de entre 260 y 270 metros cuadrados que se situará en la llamada pista verde, en la planta baja del polideportivo. En la parte superior se construirá un forjado al mismo nivel que el bar donde en la parte superior se seguirán impartiendo las actividades deportivas que ahora se desarrollan en la zona inferior.
La actual instalación solo tiene poco más de 80 metros cuadrados y a la hora punta, de 19.00 a 21.00, se agolpan casi una treintena de usuarios, por lo que se trata de una obra muy demandada. «Es un cuarto pequeño con mucha gente, el servicio necesita un cambio. Es una obra muy demandada y al polideportivo poco a poco tenemos que ir dándole una vuelta con mejoras», afirma el alcalde de Alcorisa, Miguel Iranzo, en declaraciones a Radio La COMARCA.
El nuevo gimnasio está valorado en más de 230.000 euros de los que el Consistorio ya cuenta con 134.000 euros del Plan de Obras y Servicios de la Diputación de Teruel a la que le dio el visto bueno en el pasado pleno de presupuestos. También empleará fondos propios para poder comenzar los trabajos.
Además, la localidad también trabajará durante estos meses en las obras ante el riesgo de caída de piedras y corrimientos de tierra en el talud contiguo en la calle Cueva Oscura, que permanece cerrada. Inicialmente, los trabajos se dilatarán hasta mediados de febrero. Tras evaluar la situación, la Diputación de Teruel no ha considerado la obra de carácter "urgente", por lo que se debe licitar con el procedimiento habitual. El Ayuntamiento deberá invertir dinero de su bolsillo para terminar con los riesgos según apunta el alcalde.
Cabe recordar que, hace tan solo un mes, el pueblo también lograba recuperar la actividad deportiva en su polideportivo, cerrado durante un mes igualmente ante un riesgo de desprendimiento. Son muchos los edificios -municipales y particulares- que se edifican pegados a la ladera y según apuntan desde el propio Ayuntamiento, existe la posibilidad de que en un futuro vuelva a darse esta problemática. «La piedra tiene unas características por sí misma que hace que, de vez en cuando, se abra y lo único que nosotros podemos hacer en estos casos es lo que dictaminen nuestros técnicos, que son los que entienden», explica Iranzo.
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El gimnasio no es una prioridad. Lo que de verdad importa es lo de la cueva oscura; los peñistas sólo sabemos por prensa, a ver si de una vez se dignan a convocarnos a una reunión.