El informe con los datos que explican el mal servicio se detallaron en exposición pública.
Más de una veintena de vecinos se sentaron en el salón de plenos del Ayuntamiento de Andorra para conocer el motivo por el deficiente servicio del agua en la localidad. En audiencia pública se presentó la auditoría que deja en evidencia los «numerosos incumplimientos» de la empresa concesionaria que repercute directamente en los hogares.
Altas cantidades de cal, equipos en «pésimo estado de conservación», además de falseamiento de datos entregados al Ayuntamiento acerca de su prestación del servicio, son solo algunas de las deficiencias.
El hartazgo de los vecinos quedó patente y plantearon movilizaciones y recogida de firmas para que se ponga fin a una situación que podría alargarse hasta 2021, fecha de expiración del contrato. «A la empresa le llevaremos las facturas de lo que nos cuesta arreglar los electrodomésticos a ver qué pasa», dijeron desde el público, además de recalcar que se trata de una cuestión de salud.
La alcaldesa, Sofía Ciércoles, aseguró que rescindir el contrato no es lo más sencillo en estos momentos. «Además de que no tenemos el dinero que nos costaría ahora», dijo.
Esta explicación no convenció a muchos, que reclamaron «soluciones inmediatas» por parte del Ayuntamiento cuyos portavoces estuvieron presentes en la mesa de exposición.
A excepción del PP, hubo representación del PAR, CHA, Asamblea Abierta, IU en la persona de la alcaldesa y PSOE, en la persona del concejal delegado del Ciclo del Agua, Ramón López.
El 13 de junio, Ayuntamiento y empresa se verán en juicio. No obstante, López recordó en la sesión que a partir del 5 de junio, las cosas podrían cambiar. Ese día termina el plazo para que se presente una moción de censura a la alcaldesa.
«Si las cosas siguen como hasta ahora yo no estaré porque esto es hacerle el juego a la empresa y yo no voy a entrar en eso», dijo el edil.
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