ASAPME ya atiende a 417 usuarios y reclama más medios para desplazarse a todos los pueblos del Bajo Aragón Histórico

La entidad sin ánimo de lucro atiende a las siete comarcas dependientes del sector sanitario de Alcañiz desde 2007. Los jóvenes y personas mayores continúan siendo los colectivos más vulnerables
Publicado por Alba Zurita el 9 de octubre de 2026

417 personas atendidas, entre ellas 48 jóvenes menores de 18 años y sus 96 familias de todo el Bajo Aragón Histórico. Estas son las cifras de atención de ASAPME, Asociación Pro Salud Mental, que presta servicio a personas con enfermedades mentales desde 2007 de la mano de un equipo multidisciplinar. Abarcan todo el sector sanitario de Alcañiz y los colectivos más vulnerables a los que asiste siguen siendo los jóvenes y las personas de mayor edad.

En este sentido, en los últimos años, la asociación ha experimentado un aumento de la demanda de atención psicológica en personas a partir de los 14 años y también entre sus familiares. «Contamos con un programa específico destinado a este tipo de usuarios que se imparte en los institutos de Alcorisa y Calanda», explica Cristina Escrig, psicóloga sanitaria de ASAPME En el caso de Alcorisa se trabaja también en el colegio para abarcar todas las edades, mientras que en Calanda se interviene desde primero de E.S.O. «Trabajamos mucho en la prevención. También es importante atender a todo el sistema, tanto a los jóvenes como a sus familiares porque una patología mental no solo afecta a la persona que lo padece, sino a todas las que están a su alrededor», defiende.

Las personas mayores son uno de los colectivos de mayor vulnerabilidad, especialmente, las que se encuentran en una situación de soledad no deseada: los beneficiarios se encuentran en una situación de soledad por diferentes circunstancias: por ejemplo situaciones de viudedad y/o familiares viviendo alejados de ellos. Se ofrece apoyo grupal e individual, además, dos veces al año se impulsan reuniones con todos los grupos para que se establezcan redes de conexión entre ellos. De los 417 beneficiarios atendidos, 310 son personas con patologías mentales o en situaciones de vulnerabilidad que predisponen su aparición, así como sus familias.

Son las profesionales las que se desplazan a la mayoría de los municipios del Bajo Aragón Histórico. «Creemos que para poder trabajar bien hay que hacerlo de manera integral con la persona, desde sus distintos ámbitos, ya sea en el instituto, los servicios sociales o el propio municipio. Por eso nos desplazamos para entender bien todas estas peticiones», remarca.

El equipo de profesionales de la entidad sin ánimo de lucro está formado por psicólogos, trabajadores sociales, integradores sociales, terapeutas ocupacionales, monitores y educadores sociales. Insisten en la importancia de la prevención desde edades tempranas para evitar situaciones de vulnerabilidad en un futuro. Destaca el programa ‘Prevención del suicidio en el ámbito educativo’ en el que se imparten talleres emocionales dirigidos a niños de 3 a 12 años a través del cuento ‘Las gafas positivas’. «Se realizan actividades preventivas de mejora de la autoestima o gestión del estrés.

Somos nosotras las que nos desplazamos a los colegios uno por uno para poder realizar todos estos talleres». Además ofrecen una formación a los docentes. «Si se facilitan a los niños, adolescentes y familias herramientas suficientes desde pequeños, después van a poder enfrentar mejor las situaciones. Muchas veces hay usuarios que nos explican que si hubieran recibido esa atención en algún momento, no habrían llegado a sufrir lo mismo», explica. Es indispensable para paliar el dolor que acaba desencadenando estas patologías», recalca Escrig.

Más recursos para llegar a los pueblos

Los programas impulsados por ASAPME pretenden llegar a todos los municipios del Bajo Aragón Histórico. Sin embargo, la dificultad del transporte continúa siendo una de las principales trabas. Reclaman mayor inversión económica en recursos de desplazamiento para los profesionales porque «cuanto más se acentúe la dificultad del transporte, más se acentuarán este tipo de problemas». Desde ASAPME reconocen que es «complicado» establecer rutas de autobús para poder llegar a todos los sitios, de ahí que se ofrezcan los mismos profesionales para desplazarse a los municipios. «La mayoría de las personas mayores que viven en los pueblos no tienen un medio de transporte y los jóvenes dependen de sus familiares para desplazarse», explica.

El bienestar emocional repercute en toda la sociedad, ya que gracias a la atención de este tipo de casos «se descongestionan otro tipo de recursos como son los servicios sociales o las unidades de salud mental». «Es un coste que revierte de forma positiva a toda la comunidad y ayuda que el resto de servicios puedan seguir funcionando», añade.

Otras posibilidades

La asociación también se centra en otras áreas para facilitar la inserción laboral de las personas con patologías mentales u otros tipos de discapacidad. Cuenta con una bolsa de empleo para personas con discapacidad y un centro especial de empleo. Se ofrecen puestos relacionados con jardinería, agricultura, mecánica, reparto de comidas a domicilio, deshuesado de ciruela pasa o limpieza de domicilios o empresas. Actualmente, el 99% de la plantilla del centro, 27 personas tiene un algún tipo de discapacidad igual o superior al 33%. «Mantener un trabajo es lo que va a posibilitar una independencia y reforzará el sentimiento de valía». También cuentan con una agencia de colocación certificada.

A la asociación ASAMPE se puede llegar través de los servicios sociales, pero también mediante petición a nivel familiar o personal. Cuentan con un centro de día en Alcañiz, otro en Calanda y pisos de urgencia en la capital del Bajo Aragón, además de los edificios cedidos por los ayuntamientos para la atención de los usuarios.