«No os podéis imaginar la cantidad de protocolos de ideación suicida que tenemos que abrir». Esta fue una de las frases que pudo escucharse este martes en la sede de Calanda de ASAPME Bajo Aragón. Quien la dijo no buscaba alertar sobre la realidad de ningún hospital, sino sobre la de un centro de educación secundaria con alumnos de entre los 13 y 16 años, concretamente del IES Damián Forment de Alcorisa. Su director, Juan Francisco Sangüesa, fue quien la pronunció. «Nosotros haremos lo que podamos. Pero yo soy un profesor de tecnología, y lo que necesitamos son profesionales», añadió.
El centro recibió durante el curso pasado a una profesional de ASAPME de forma semanal llamada Cristina como parte de los talleres de prevención del suicidio impulsados por esta entidad, un recurso «más que necesario» que todavía desconocen si seguirá en marcha en 2025. Y por ello Sangüesa aprovechó para pedir a las autoridades políticas presentes que «eleven estos problemas» y pongan el foco en una tendencia «que está creciendo exponencialmente». «Necesitaríamos al menos cuatro Cristinas más para todos los centros del territorio y no solo un día, sino todos los de la semana», alertó Sangüesa.
Lo cierto es que esta tan solo fue una de las reivindicaciones que marcaron el acto que ASAPME preparó como adelanto del Día Mundial de la Salud Mental este próximo 10 de octubre. Aunque el punto común de todas ellas estaba más que claro: la preocupante falta de financiación en lo que se refiere a salud mental, algo frente a lo que se reclamó un mayor compromiso político por parte de todos los partidos.
Se trata de algo que afecta a los ya mencionados talleres de prevención al suicido, «financiados por el IRPF social, y los cuales, a la hora de asignarlos, dependen de decisiones políticas», pero también otros tantos recursos que a día de hoy, en pleno 2024, continúan siendo deficitarios. Con ello se mostró realmente crítico Alfonso Cerdán, presidente del Forum de Entidades Aragonesas de Salud Mental, quien insistió que hace falta invertir en la creación de infraestructuras adecuadas y la contratación de personal capacitado. «Queda muy bien decirlo en estos foros: vamos a dotar, vamos a hacer…Pero el dinero hay que asegurarlo, no decirlo. No podemos hablar de soluciones sin reconocer que este apoyo financiero es fundamental», dijo. Este apoyo económico, además, debe llegar con la mirada puesta en el futuro, según añadió. «No podemos ser cortoplacistas. Asegurar un profesional sanitario no cuesta una legislatura, sino dos o tres. Debemos preguntarnos cuánto dinero se destina para que se amplíen las plazas de profesionales que puedan entender en un futuro la salud mental», defendió.
Esta preocupante falta de inversión limita diariamente la labor que se puede desde entidades como ASAPME. «Vamos haciendo cosas en base a subvenciones que normalmente llegan tarde y mal», lamentó su gerente, Maite Pérez. Pero a todo ello también se suman otras mejoras pendientes como el acceso a los servicios, «limitados y en algunos casos prácticamente inexistentes». «Es inaceptable que los profesionales que trabajan aquí gasten más tiempo en desplazarse con su coche que lo que pueden dedicar a atender a las personas que lo necesitan. Estamos en 2024, y los responsables de esa organización de recursos también son los políticos», sentenció Cerdán.

A ello se suman igualmente otras problemáticas como un estigma social que todavía no se ha superado. De hecho, es este mismo es el que todavía dificulta encontrar empresas de la zona dispuestas a contratar personas que padecen algún tipo de discapacidad o problema de salud mental. «Son más bien pocas, y lo cierto es que a nuestros pacientes les encantaría poder aprender cosas nuevas. Hacemos un llamamiento a que se unan nuevas», afirmó la gerente de ASAPME Bajo Aragón.
Las peticiones de todos ellos fueron escuchadas por representantes políticos como el alcalde de la localidad, Alberto Herrrero, quien destacó «la labor inclusiva del centro» y afirmó que «se trabajará para que cada vez se aporte un poco más de cuantía desde el Gobierno de Aragón». En el acto también estuvo presente la diputada provincial de Bienestar Social Beatriz Redón, quien destacó la puesta en marcha del primer plan provincial de economía social, con el que «se pretende ayudar a estas personas con su inserción laboral».
Durante el evento las trabajadoras de ASAPME dieron a conocer los diferentes programas y la evolución de una entidad social que desde 2007 lleva dando servicio a vecinos de seis comarcas del Bajo Aragón Histórico, las mismas que atiende el hospital de Alcañiz, es decir, más de 75.000 habitantes. También actúan en toda la provincia con su programa de tutelas de adultos. Y a pesar de las dificultades, si hay algo claro es que así seguirán durante muchos años más, porque el impacto positivo, tal y como explicó una de sus usuarias este martes, es ante todo lo más importante: «Siempre estaré agradecida a ASAPME porque me han cambiado la vida».








parece que la salud mental es un tema tabú y está a la orden del día.un serio problema!
Hay tantas cosas que comentar sobre esta noticia. Me sorprende que se hable de inserción laboral cuando se ha cerrado el centro de inserción que tenía ASAPME y ahora se deriva a una empresa privada. Me sorprende que se hable de desplazamientos de las trabajadoras cuando ahora los pacientes son obligados a ir en autobús a las citas. Me sorprende que se hable de inclusión cuando se impide que personas en silla de ruedas participen en las actividades de ASAPME y les obligan a contratar de forma privada a un cuidador para que las acompañe. Me sorprenden tantas cosas y hay un silencio tan brutal sobre la actual gestión que lo mejor es seguir asombrado y dejar que el dinero se gestione como ahora.
¿Nadie se ha dado cuenta que en la foto no hay usuarios/as de ASAPME? Es una foto de familia sin los que realmente importan. Así nos va con la salud mental, todo fachada.