Ayuntamiento de Alcañiz y regantes de la ciudad han mantenido este jueves una reunión con la presidenta de la Confederación Hidrográfica del Ebro, María Dolores Pascual, a la que han trasladado su disposición a poner en marcha toda la maquinaria técnica y administrativa para llevar a cabo la ampliación de la superficie de regadío del término municipal.
Sobre la mesa, un primer proyecto que implica hasta 4.000 nuevas hectáreas en su mayor parte susceptibles de ubicarse a continuación de los espacios ya regados junto al canal de Calanda-Alcañiz, al suroeste del municipio. El trámite de solicitud de la reserva de agua correspondiente implicará la realización de una serie de informes y proyectos técnicos, medioambientales, de uso y de aprovechamiento agrícola con los que las comunidades de riego justificarán no sólo la necesidad, pertinencia y rentabilidad que traerá consigo esta ampliación, sino la voluntad de poner en marcha inversiones de modernización y sostenibilidad que aprovechen al máximo cada gota que se utilizará en el campo bajoaragonés.
El objetivo, incidir en el carácter social y sostenible del futuro regadío de Alcañiz, eje que formará parte del proyecto para solicitar a la Confederación el aprovechamiento correspondiente, primer paso para que el regadío de la ciudad coja su turno para las ampliaciones que puedan autorizarse de cara a futuro. El Plan quinquenal de gestión de la Cuenca del Ebro acaba de entrar en vigor y se extiende hasta el próximo año 2027, lo que implica que el trabajo que comienzan los agricultores, los ganaderos y la comunidad agroindustrial de Alcañiz con el acompañamiento y el compromiso del Ayuntamiento buscará su hueco para el siguiente Plan Hidrológico, en ese 2027.
«Estamos hablando de un proyecto a largo plazo, con el horizonte de una década», explica el alcalde de Alcañiz, Ignacio Urquizu, «pero tiene la importancia clave de que posiciona una de nuestras actividades más características, la producción alimentaria, en el proceso de reordenación de los usos del agua en toda nuestra comarca que ahora se pone en marcha». En efecto, el recrecimiento del embalse de Santolea permitirá almacenar más del doble del volumen de agua de la que era capaz el embalse antes de su recrecimiento. Esto implica la necesidad de empezar a regular los usos que corresponderán a ese caudal, y entre ellos estará la solicitud que los regantes alcañizanos trasladarán a la CHE.
Máxime en un momento en el que cabrá revisar de manera completa los derechos, los costes y los usos que ahora mismo permanecen muy acotados debido a la reserva que Endesa aún mantiene para la central térmica de Andorra en proceso de desmantelamiento. «Toda esta reconversión puede y debe servir para potenciar el regadío en Alcañiz y en todo el Bajo Aragón histórico», defiende Urquizu, «por su propia rentabilidad, por el equilibrio territorial que podrá devolver a la provincia de Teruel, y por el propio compromiso y trabajo de los agricultores». De hecho, los propios regantes han sido quienes han trasladado a la CHE todo lo que llevan adelantado y lo que plantearán. Entre las líneas clave, la tecnología como planteamiento de futuro del regadío en toda la zona, tratando de maximizar la superficie que puede regarse con cada metro cúbico de agua.
Para esta primera fase se preparará proyecto para ampliar hasta 4.000 hectáreas que implicará, más allá de la propia extensión de la superficie regable, la diversificación completa del sector agropecuario alcañizano y bajoaragonés, de manera que se potencien todas las variedades que son tradicionales en el campo de nuestro territorio, con cultivos de cereal, herbáceos y leñosos que sirven de soporte a una estructura productiva con la que se generan más de un millar de puestos de trabajo sólo en la ciudad. «Hablamos de agricultores y ganaderos propiamente dichos, más de 300 empleos, más comercializadores, hostelería directamente vinculada a nuestro producto... La propia industria agroalimentaria genera ya 150 puestos de trabajo, cifra que crecerá porque las obras de ampliación de GB Foods en Las Horcas ya han comenzado», cifra Ignacio Urquizu.
En la redacción de los anteproyectos el alcalde Urquizu se compromete a colaborar y conveniar con los propios agricultores todo lo necesario. «Es un camino largo, a más de una década vista, y tenemos que hacer lo posible para acompañarlos y facilitarles todo lo que sea posible para hacer que esta posibilidad de desarrollo sea una realidad». Una de las ventajas de Alcañiz va incluso más allá de la propia intención de los agricultores y del propio apoyo e interés de las instituciones. Con las infraestructuras de riego ya construidas y dando servicio a los regantes en el costado sur del municipio, simplemente será cuestión de aprovecharlas y optimizar su rendimiento en nuevos terrenos adyacentes, lo que ayudará en ese elemento de sostenibilidad y máximo aprovechamiento de recursos que acompañará a los nuevos desarrollos agrarios.
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Dónde estaba el presidente de la cuenca del Guadalope ??