El Bajo Martín actualiza su plan de Protección Civil y añade las placas solares y daños por riadas

La Comarca presenta la última versión del documento, que contempla riesgos comunes, como eventos que implican aglomeraciones humanas, y nuevos, como el aumento de parques solares
Publicado por Beatriz Severino el 25 de octubre de 2025

La proliferación de parques de energías renovables o el maltrecho estado del puente de la N-232 en Azaila son algunas novedades que se han incluido en el Plan Comarcal de Protección Civil de la Comarca del Bajo Martín. Los resultados de la última actualización se presentaron a la ciudadanía el martes en la sede. El del Bajo Martín es uno de los que está en vigor desde que se comenzaron a confeccionar en 2008. Las actualizaciones son anuales y se someten a revisiones cada cuatro años. El paisaje del territorio ha cambiado, entre otras cosas, con la instalación de un elevado número de placas solares donde hace apenas unos meses no existían. También se han producido cambios en el tráfico desde que en junio la crecida del río Aguasvivas dejó muy dañado el puente de la N-232 en Azaila y obliga a restringir el tránsito a un carril y regularlo con semáforos.

«Estas revisiones incluyen nuevos medios y el cambio de otros debido a riesgos que pueden venir derivados de otros, como por ejemplo, alteraciones en el tráfico o la colocación de placas porque son instalaciones industriales que no había en zonas agrarias», dice el técnico Carlos Lacaba, responsable de Geoter, la empresa que ha revisado el plan. «En caso de que se hubiese derribado el puente se habría producido un corte de comunicaciones muy importante entre el Bajo Aragón y el Valle del Ebro, puede ocurrir y hay que analizar el daño que puede generar a la población y a los bienes», apunta.

El plan recoge y analiza los riesgos más probables a los que podría enfrentarse el Bajo Martín para los que, aunque «no hay que generar alarma» sí que «hay que pensar en ello porque el riesgo 0 no existe y en cualquier momento una meteorología adversa puede complicar las cosas». Entre los riesgos naturales, en una zona sin volcanes y con escasas probabilidades de terremotos, principalmente se encuentra el de incendios forestales e inundaciones. De hecho, en los últimos dos años la comarca se ha visto sorprendida por el agua que ha causado daños. «La actualización del plan ha coincido, pero ya hemos visto lo que ha pasado, que puede ser que aquí no llueva abundante, pero sí se pueden dar crecidas de ríos y barrancos y llegue la inundación por escorrentías de otros lugares», señala. Además de los naturales, se analizan los riesgos tecnológicos o antrópicos. En los primeros se incluye la N-232, por donde transitan vehículos con cargas peligrosas y deben circular por travesías complicadas como las de Azaila e Híjar y, en caso de un percance, «podríamos tener un problema serio».

También se recoge la presencia de empresas químicas en comarcas vecinas como Ribera Baja o riesgos «más comunes», como por ejemplo, las épocas de niebla que pueden elevar la probabilidad de accidentes, así como hechos que impliquen el aumento de tráfico como eventos en Motorland Aragón o Semana Santa, que implica también actos con aglomeración de personal. Que se desate una fuerte tormenta puede dar pie a avalanchas, algo que también puede darse por «comportamientos antisociales» como el inicio de una pelea. «Todo depende del lugar y del momento», señala Lacaba, que reconoce que episodios como la DANA impactan pero lamenta que pasados un tiempo se olvidan.