Las condiciones climatológicas a lo largo del año también han afectado en gran medida a la calidad de la fruta
Está siendo una campaña frutícola complicada la de este año 2019. Eso afirman tanto cooperativas, agricultores, instituciones públicas del Bajo Aragón Histórico, e incluso entidades como la Unión de Agricultores de Aragón (UAGA), la cual acaba de realizar un balance cuando se alcanza el ecuador de la campaña.
En este balance aseguran que las previsiones de comienzo de temporada se mantienen, si se habla de la comunidad autónoma en general. Sin embargo, la campaña de fruta de hueso está siendo algo «ruinosa» y ha adquirido un panorama desolador según la citada organización en algunas zonas en concreto, como ocurre en Comarcas como la del Bajo Aragón-Caspe/Baix Aragó-Casp.
Esto ocurre, apuntan, por una llamativa reducción del precio en origen y un aumento de los costes de producción, especialmente en mano de obra.
Por otro lado, la fruta está más barata para el consumidor pero, se denuncia desde las distintas cooperativas, sigue habiendo diferencias muy notables a favor de intermediarios y grandes superficies. Las pequeñas explotaciones se está viendo fuertemente afectadas por esta situación.
"Es un desastre lo que está ocurriendo, la diferencia entre lo que gana el agricultor por una caja de fruta y lo que consiguen los intermediarios y las grandes superficies es vergonzoso", explica Antonio Tudó, responsable comarcal de UAGA en Caspe. "Hay que hacer algo o cada año será más complicado que sobrevivan las pequeñas explotaciones".
UAGA-COAG ve con pesimismo el futuro del sector en cuanto a explotaciones familiares se refiere, dada la falta de liquidez y el alto nivel de endeudamiento que sufren. Consideran que se va a imponer un nuevo modelo de producción frutícola, con grandes inversores y capitales ajenos que van a provocar la desaparición de las pequeñas y medianas explotaciones.
Todo ello, combinado con lo acontecido durante los últimos días del pasado mes de junio y la primera semana de julio, cuando la zona del Bajo Aragón Histórico se vio afectada por una ola de calor con la que se superaron los 40ºC, ha afectdo gravemente a la cosecha.
Cabe recordar que estas altas temperaturas arrasaron con el 20% de la fruta temprana del Bajo Aragón-Caspe. Muchas de las frutas tempranas que se encontraban a punto de recogerse en ese momento quedaron completamente quemadas por las altas temperaturas. Las más afectadas fueron las que se encuentran en los árboles de menos follaje, ya que no están protegidas por las hojas. Estas son las ciruelas, las peras, los albaricoques y los melocotones.
Por tanto, la ola de calor que invadió gran parte de Aragón en ese momento, y la sequía que está teniendo lugar durante las últimas semanas de agosto, han puesto todavía más difícil el trabajo de los agricultores. La cuenca del río Guadalope ha sufrido los últimos días este periodo de sequía, para el que se han tomado algunas medidas desde la Comunidad de Regantes de Civan, ya que afecta enormemente a varias zonas del Bajo Aragón-Caspe.
El concejal de Agricultura del Ayuntamiento de Caspe, Rafael Guardia, explica que "hay que tener en cuenta que el céntimo que se gana en el pueblo y, sobre todo los pequeños agricultores, se queda totalmente en el medio rural, por eso es importante que vayan bien los cultivos. Se trata también de una forma de luchar contra la despoblación".
A la espera de recoger el melocotón tardío y la oliva clara y la oliva negra, los agricultores de la comarca ansían la lluvia, pero sin que afecte a estas últimas variedades, que no necesitan ser regadas en gran cantidad.
Problemas a nivel estatal
En España la totalidad de la superficie plantada de melocotón, nectarina, albaricoque, cereza, ciruela, manzana y pepita, asciende a poco más de 200.000 hectáreas. Aragón es una importante productora de frutas, ya que cuenta con más de 38.000 hectáreas de fruta dedicadas a estos cultivos, distribuidos en las comarcas de Valdejalón, Bajo Cinca, Calatayud, Aranda, Bajo Aragón-Caspe, Bajo Aragón, Matarraña y La Litera.
Tras la campaña pasada de 2018 en la que la producción de fruta disminuyó sobre un 10% con respecto al año 2017 (año récord de producciones), se dio una comercialización fluida y tuvieron lugar cotizaciones correctas, salvo en la cereza y el albaricoque.
El invierno seco ha proporcionado a los árboles las horas necesarias de frío para producir fruta de calidad. Sin embargo, las bajas temperaturas consecuentes de las heladas que tuvieron lugar en marzo y en abril han afectado a algunas variedades de fruta temprana como el albaricoque o la cereza, en la comarca del Bajo Aragón-Caspe, y al melocotón amarillo en el Bajo Aragón. Todo ello unido a la ola de calor de junio y julio, y la sequía de agosto, ha disminuido la producción.