Se pretende realizar un centro de dinamización rural con actividades sociales, culturales y empresariales
Lo único imposible es aquello que no se intenta. Bajo este lema un grupo de caspolinos se han unido con un objetivo común intentar la recuperación de la Casa Bosque.
Esta vivienda, ubicada en la calle Borrizo y construida en 1770, es una de las edificaciones más emblemáticas de Caspe. Perteneció desde finales del siglo XIX a la prestigiosa familia Bosque, cuyo miembro más destacado fue el político republicano Rafael Bosque Albiac, que llegó a ejercer el cargo de Gobernador. Años más tarde fue deshabitada y en la actualidad presenta un avanzado estado de deterioro, que podría provocar su derrumbe. Este hecho ha sido el detonante para que se inicie una movilización ciudadana con la que promover su recuperación. «No queremos que desaparezca esta antigua edificación tan singular, que representa un antiguo modo de vida que podemos mostrar a posteriores generaciones y enseñar a nuestros turistas. Queremos darle un uso, que siga vivo y pueda acoger y mostrar la economía y sociedad del pasado, del presente y del futuro», asegura Cristina Ferrer, una de las impulsoras de esta iniciativa.
El objetivo es convertir esta casa en un Centro de Dinamización Rural en el que se congreguen actividades culturales, económicas y sociales con las que crear sinergias. «Queremos que se lleven a cabo proyectos colaborativos, una zona ecoworking, espacios con actividades sociales y culturales... Todo ello con el objetivo de crear un lugar donde jóvenes, emprendedores o empresas consolidadas creen sus sinergias. Un espacio de todos y para todos», argumenta Ferrer. La caspolina asegura que el proyecto se encuentra en una fase inicial y que están abiertos a cualquier propuesta. «Estamos convencidos de que si es un proyecto ciudadano, los vecinos tenemos que opinar. Por tanto, vamos a llevar a cabo varias reuniones en las que los caspolinos pueden plantearnos las ideas o iniciativas que se pueden realizar entre las paredes de este edificio», remarca.
El primer paso será llegar a un acuerdo con los propietarios, ya que se trata de una casa privada. Descartada ya la compra del edificio debido a su alto coste económico, la opción más factible sería acordar un contrato de cesión a largo plazo. «Los propietarios están abiertos a diferentes alternativas. Una de ellas sería la cesión, aunque hay que estudiarla y pactar las condiciones», ratifica Ignacio Tello, otro de los impulsores. Una vez conseguida la cesión, el siguiente paso será llevar a cabo una pequeña reforma con la que garantizar la seguridad dentro del edificio. Precisamente, hace unos meses unos cuantos profesionales, entre los que se encontraban arquitectos, aparejadores y constructores, realizaron una pequeña visita al edificio para conocer in situ el estado y poder valorar las primeras obras. «Podemos corroborar que el estado de la casa es muy precario», destaca Tello, arquitecto de profesión. Por lo que antes de poder realizar cualquier actividad en el interior del edificio se tendrá que arreglar la cubierta para evitar la entrada de agua al edificio y adecuar el lateral izquierdo desde la calle Morera. «Con estas obras ya podríamos empezar a trabajar», afirma.
La inversión prevista aún está pendiente de concretar, pero Tello ya habla de cantidades importantes de dinero. Por ello, se pretende iniciar un proyecto de micromecenazgo, ya realizado en Caspe con el órgano de la Colegiata, la aportación de empresas o mano de obra de particulares, así como la recepción de posibles ayudas o subvenciones. «Estamos abiertos, aún falta concretar. Sin embargo será necesario una inversión», remarca este arquitecto caspolino. Una vez conseguidas estas obras, Ferrer asegura qu ela intención es autogestionarse. «No queremos estar dependiente de ayudas o subvenciones para el mantenimiento de esta casa. Por tanto, para nosotros va a ser fundamental crear en su interior actividades económicas con las que lograr autoabastecernos», confirma.
La Casa Bosque se abrió por primera vez al público en el 2012 con motivo del Sexto Centenario del Compromiso de Caspe. Amigos del Castillo, Peña Rastojo y la Asociación Bajoaragonesa de Agitación y Propaganda limpiaron sus cuadras y prepararon una exposición sobre la historia de este edificio de más de 500 metros cuadrados. «En ese momento, los vecinos se dieron cuenta de la importancia del lugar», remarcan los impulsores. A partir de ese momento, se ha podido conocer en cada Fiesta del Compromiso. Sin embargo, debido a su incipiente deterioro y ante el temor de derrumbe en este 2016 se decidió que permanecería cerrada por seguridad.
El proyecto se dará a conocer durante el transcurso de la 36º edición de ExpoCaspe. Así se llevará a cabo una charla el martes a las 12.30 en el pabellón 2 de la mano de la Fundación de Santa María de Albarracín que lleva más de 20 años llevando a cabo proyectos similares. «Nos van a aclarar muchas dudas», confiesan los impulsores.