Como cada segundo fin de semana de mayo, el Santuario de Monserrate, en Fórnoles, ha vuelto a ser templo de devoción popular en la romería de Santa Mónica. Aunque la festividad litúrgica se celebra el 4 de mayo, la tradición ha querido que sea este domingo cuando los vecinos regresen, año tras año, al lugar donde la fe y la historia se entrelazan desde hace más de cinco siglos.
Las paredes del santuario son testimonio de la evolución de esta festividad, que como todo en la vida, también ha cambiado y se ha adaptado a los nuevos tiempos. Antes, los fieles llegaban a pie en procesión desde el pueblo, hoy lo hacen en coche, explican unas feligresas, que desde hace más de 80 años acuden fieles a la cita. Solo han fallado un año, el pasado y por motivos de salud. "La fe a la ermita de Nuestra Señora de Monserrate es grande, y los milagros también", confiesan.
"Más de 25 años sin intervención"
El ambiente de festividad y celebración se mezcla con una sensación de tristeza por ver un santuario que desde hace más de 25 años no recibe una intervención en sus instalaciones. Las paredes de las antiguas casas colindantes a la ermita presentan un gran aspecto de deterioro, acentuados por los recientes temporales que han empeorado su aspecto. En el patio interior de este santuario, los vecinos recuerdan tiempos mejores. "Desde que estuvieron mis abuelos como medieros aquí, ni conocido, ahora está todo en ruinas y es muy lamentable" apunta Milagros, vecina de Fórnoles. Por su parte, Julia Agut, hija de la localidad, recuerda que desde pequeña en verano venían muchas tardes andando desde el pueblo. "Venía gente de Alcañiz a veranear aquí, cuando todo esto tenía un mejor aspecto, ahora está todo en ruinas" resalta Agut.
Desde hace dos años, la localidad ha recuperado la propiedad de algunas partes del edificio, aunque la zona de culto continua perteneciendo a la iglesia. El consistorio trabaja para implicar a las administraciones para mantener y mejorar las instalaciones del santuario. "Hemos hecho una memoria para restaurar todo, que asciende a casi 3 millones de euros", explica Javier Vidal, alcalde de Fórnoles.
Cinco siglos de historia
Con más de 500 siglos de historia, como todas las romerías, la de Santa Mónica también empezó para pedir lluvia. Esta tiene su origen en una leyenda que cuenta que en 1521, durante una gran sequía, habitantes de varios municipios cercanos acudieron a este santuario para rezar por lluvia, lo que supuestamente ocurrió ese mismo día. Este año, aunque la sequía no está siendo un problema para el campo, sí que le piden que sea un año bueno para las cosechas, y sobre todo, que el granizo no las estropee. "Hoy no le pedimos agua, solo que no nos llueva hoy", señala una de las fieles; "ahora le damos las gracias por todo", apunta otra.
Para finalizar, toda gran celebración merece un buen banquete compartido. Tras la misa y la procesión, los asistentes se dispersaron por los alrededores del santuario para saborear paellas y parrilladas preparadas con esmero. Amigos llegados de distintos pueblos se reencontraron en este espacio sagrado que, más allá de su valor religioso, actúa como un punto de encuentro de convivencia y comunidad.