¿Se puede ser feliz en el trabajo?

Sentirnos felices en nuestro trabajo significa ser más optimistas, eficaces y creativos. ¿A qué jefe no le gustaría tener trabajadores así?
Publicado por Colaborador externo el 30 de noviembre de 2020

Sentirnos felices en nuestro trabajo significa ser más optimistas, eficaces, creativos y, en definitiva, estar más comprometidos con nuestra empresa. ¿A qué jefe no le gustaría tener trabajadores así? Siempre nos repiten que nuestra actitud depende de uno mismo, pero la verdad es que tener jefes que te hagan sentir como en casa, ayuda bastante.

De esto sabe mucho Carmen Hurtado, CEO de la Óptica Bajo Aragón de Andorra y Calanda. Lleva 23 años liderando equipos de personas y, lo más importante, haciéndole sentir a cada trabajador una pieza fundamental para que sus ópticas funcionen. Una trayectoria que será reconocida a finales de este mes de octubre, cuando reciba el Premio Emprendimiento en el Medio Rural de la Asociación Aragonesa de Mujeres Empresarias (ARAME). Actualmente, junto a su marido Óscar Pérez, tienen tres centros en Alcañiz (uno de ellos especializado en audición), uno en Andorra y otro en Calanda.

Nos sobran razones para preguntarle a Carmen cuáles son las claves para ser feliz en el trabajo.

Actitud positiva desde primera hora

«Soy jefa, pero ante todo compañera e intento transmitirles que aquí se viene con ilusión y con ganas, y que si todos estamos bien, todo funciona mejor», cuenta Carmen. Ella es la primera que entra por la puerta de la óptica por las mañanas con una actitud positiva. ¿Cómo? Yendo al gimnasio cada día a las siete y media de la mañana. Considera que el ejercicio físico es una parte muy importante de la salud mental porque nos ayuda a «resetearnos». Por eso, también practica running dos tardes por semana y sale a caminar los domingos.


Compartir momentos de desconexión

Quedar fuera del trabajo ayuda a conocer «un poquito más» a las otras personas. Para Carmen juntarse con sus compañeros fuera de la óptica varias veces al mes le permite conocer cuáles son sus necesidades, inquietudes y problemas, y echarles una mano si lo necesitan.

Si alguien propone hacer algo nuevo, se le escucha, y si la idea es buena «se tira para adelante»

Involucrar a todos en los nuevos proyectos

Los nuevos proyectos pueden nacer de las ideas de cualquier trabajador. Si alguien propone hacer algo nuevo, se le escucha, y si la idea es buena «se tira para adelante». Para Carmen todas las personas están a la misma altura y todas, independientemente de sus estudios o profesión, tienen algo que aportar.


Ayudar a los demás

Hacer felices a los demás nos hace felices a nosotros mismos. En sus centros todos los días mejoran la calidad de vida de los usuarios, algo muy reconfortante para los trabajadores. Carmen recuerda con cariño el día en el que una clienta fue para una adaptación de audífonos: «En cuanto se los puso dejó de hablar muy fuerte. Como ella no se escuchaba hablaba así de fuerte. La hija se quedó muy sorprendida y le dijo «¡Mamá, si ya no gritas!»».


Premiar el compromiso (con viajes)

Carmen y su marido Óscar decidieron hace unos años que sus empleados asistieran en su lugar a las ferias de óptica celebradas en Milán, París y Múnich, entre otras ciudades europeas. Es una oportunidad para que «conozcan más el mundo de la óptica», pero también para «hacer turismo» y «compartir momentos con sus compañeros». «Se sienten súper felices cuando les dices, venga que este año te toca a ti», señala Carmen.


Seguir formándose

El mundo de la óptica, la audiología y la ortopedia cambia muy deprisa y seguir formándose –como en cualquier puesto de trabajo- es fundamental. Para «ofrecer los mejores servicios aunque vivamos en el medio rural», Carmen facilita cursos a sus trabajadores.


Un buen lugar de trabajo

Una decoración agradable, una luz con la que nos encontremos a gusto y unas sillas cómodas si vamos a pasar mucho tiempo delante del ordenador son algunas claves para que el lugar de trabajo sea agradable. Aunque lo más importante, como dice Carmen, es «la energía que transmitimos nosotros mismos». Y eso se consigue, por ejemplo, teniendo «nuestros ratitos» de descanso para «charlar un poquito y tomarnos un café cuando no entra nadie».


Facilitar la conciliación laboral

Casi todas las trabajadoras de Óptica Bajo Aragón han sido madres, y siempre se les ha concedido una reducción de jornada sin problema. Una mamá acaba ahora de volver a trabajar tras un año de excedencia, y lo ha hecho «muy contenta», al igual que Carmen y su marido Óscar. «Cuando llegué a Andorra estaba embarazada de 7 meses y viendo mis necesidades propias que no pude cumplir porque era mi negocio y tenía que tirar para adelante y Óscar igual, cuando una trabajadora decía ser mamá se le daba reducción de jornada sin problema», explica Carmen. Igualmente, en el día a día hay flexibilidad laboral. «Si alguien se pone malo o su hijo o tiene que ir al médico, y me piden cambiar el horario, lo hacemos sin problemas. Cuando me lo piden es real, no es costumbre y yo confío totalmente», cuenta Carmen.