Crisálida

Aparece «CRISÁLIDA» en las mesas de Novedades de las librerías como surge una herida en la corteza de un árbol: dolorosa y bella; llamativa y extraña, ajena, desagradable y a la vez hipnótica
Publicado por Miguel Ibáñez el 24 de julio de 2025

Aparece "CRISÁLIDA" en las mesas de Novedades de las librerías como surge una herida en la corteza de un árbol: dolorosa y bella; llamativa y extraña, ajena, desagradable y a la vez hipnótica. Así es esta novela inclasificable escrita por el también guionista granadino FERNANDO NAVARRO (1980) y publicada por la editorial Impedimenta, un sello que solo apuesta por libros que son o que nacen clásicos. Y así, no es de extrañar que se esté convirtiendo en todo un fenómeno editorial, que esté arrasando, asombrado y maravillando a los lectores que, decididamente cautos, se acercan a ella.

"Dueño de una escritura fantástica" -dice de él David Trueba-, demostrada ya en su genial libro de relatos "Malaventura", un romance en una Andalucía mítica y oscura que ya señalaba el camino hacia "CRISÁLIDA", esta primera novela de NAVARRO, mitad "folk horror", mitad novela de aprendizaje, recrea un mundo sureño alucinado donde el humor y la violencia se entrelazan para narrar una conmovedora historia de abandono infantil que bebe tanto del terror familiar de Shirley Jackson y Stephen King como del cine de Lynch, Erice o Saura.

Las comparaciones con el cine no son casuales, ya que el otro oficio de NAVARRO es el de guionista donde ha colaborado con cineastas como Álex de la Iglesia o Paco Plaza, siendo nominado dos veces a los Premios Goya ("Segundo Premio", uno de sus trabajos más recientes, fue seleccionada como candidata a los Premios Oscar). Sin embargo, creo que toda esta creatividad a explosionado en esta genialidad de novela, en esta prosa descarnada y poética y cruel enraizada en una oralidad andaluza atravesada por la psicodelia y la cultura popular.

Es pues, en esa naturaleza agitada y extraña, en donde conocemos a la niña Nadia que abre los ojos en la cama de un sanatorio al que no sabe cómo ha llegado. Las pesadillas y los recuerdos provocados por los fármacos la trasladan a un tiempo anterior, cuando sus padres se la llevaron junto a sus hermanos a vivir a un bosque perdido en algún lugar entre las Alpujarras y Sierra Nevada. Allí la violencia y la locura se apoderan de toda su familia, en especial de su padre, un hombre atormentado y paranoico por el que Nadia siente una extraña fascinación. Asediada, además, por una presencia inquietante que habita en el corazón del bosque, la niña aprende a crecer en mitad de una naturaleza tan viva como hostil, tan extraña como peligrosa.

"FERNANDO NAVARRO, dice la escritora Aloma Rodríguez, y estoy de acuerdo con ella, es el Juan Rulfo de Graná".

Miguel Ibáñez. Librería de Alcañiz