«¿Cuándo tienes un hueco?». Kiko Domenech abrió este lunes su peluquería con cita previa y ya tiene la agenda de la semana prácticamente llena. Desvió el teléfono a su casa por la que ya recibió peticiones en los últimos días que el lunes se incrementaron. Los utensilios de cada servicio los desinfectará en una máquina de rayos ultravioleta que ya tenía al igual que la de ozono para limpiar el aire. Estas medidas las implementa con capas desechables, gel y una mampara para el mostrador. «Preguntan dudas cómo si tienen que venir con mascarilla pero llaman con muchas ganas», explica Kiko.
Por su parte, Mapi Castelló, de la Peluquería 3D de Calanda, aseguró que fue «extraño» abrir después de tantos días, y hacerlo además con todas las medidas de seguridad oportunas, que incluyen un cliente por trabajador y dos metros de distancia de seguridad entre los tocadores. «Poco a poco nos iremos adaptando, porque no es fácil trabajar con este tipo de protecciones personales», confesó. El teléfono el lunes no dejó de sonar en esta peluquería calandina, que como muchas otras no ha parado de coger citas para los próximos días. Una mañana, la de este lunes, «algo caótica», sin parar de apuntar nombres en una suerte de «lista de espera» que poco a poco se va trasladando a la agenda, tal y como explica Mapi. Una cita previa a la que este tipo de establecimientos están acostumbrados, pero que ha tenido el respaldo total de los clientes. «Nadie se ha acercado a la peluquería sin su cita. Ha sido una jornada rara pero satisfactoria, porque hemos podido volver a nuestro trabajo, que es lo que queríamos», concluyó.
Este lunes 4 de mayo, el comercio minorista bajoaragonés levantó sus persianas en muchos de sus sectores, como el textil y complementos entre otros, y ganas de seguir adelante y salir más reforzados de esta crisis.