Descubren en Ariño cuatro nuevos tipos de bivalvos fósiles de hace 110 millones de años

Los hallazgos revelan conchas con nácar preservado y aportan claves sobre la evolución de los ecosistemas de agua dulce en el Cretácico. Estas nuevas especies habrían convivido con dinosaurios y otros vertebrados en la actual Comarca de Andorra-Sierra de Arcos
Publicado por La COMARCA el 12 de mayo de 2026

Un equipo internacional de investigadores ha identificado cuatro nuevos tipos de bivalvos fósiles en Ariño. Los restos fueron encontrados en la mina Santa María de Ariño por el equipo de la Fundación Conjunto Paleontológico de Teruel-Dinópolis. Este yacimiento es conocido internacionalmente porque también ha proporcionado fósiles de dinosaurios, cocodrilos, tortugas y ámbar con pequeños seres vivos atrapados en su interior.

Los fósiles estudiados tienen unos 110 millones de años y pertenecen al Cretácico, la época en la que vivieron numerosas especies de dinosaurios. Su conservación es excepcional porque mantienen la concha original, formada por aragonito, un material que normalmente se pierde durante la fosilización.

Entre los hallazgos destacan tres nuevas especies: Margaritifera araujensis, «Unio» escuchana y Protopotomida ariniensis. Todas ellas son bivalvos de agua dulce. Algunos ejemplares conservan incluso el brillo del nácar, parecido al que se ve en el interior de algunas conchas actuales.

Los cuatro tipos de bivalvos que se han encontrado./ DINÓPOLIS

Los nombres de estas especies tienen un significado. Margaritifera araujensis está dedicada al malacólogo Rafael Araujo, especialista en moluscos. «Unio» escuchana hace referencia a Escucha y a la formación geológica donde aparecieron los fósiles. Protopotomida ariniensis está dedicada a Ariño.

Los investigadores también han encontrado junto a estos bivalvos otros moluscos que suelen vivir en aguas salobres, es decir, zonas donde se mezclan el agua dulce y el agua marina. Esto indica que el lugar donde vivían era un humedal costero que, en algunos momentos, recibía entradas de agua del mar. El estudio sugiere que la zona de Ariño pudo funcionar como un refugio para estos animales cuando subía el nivel del mar. Ese aislamiento habría favorecido que estas especies evolucionaran de forma diferente a otras faunas de agua dulce de Europa.

Estado en el que se encuentra la mina donde se han localizado./ DINÓPOLIS

El trabajo ha sido liderado por Graciela Delvene, del Museo Geominero —CN Instituto Geológico y Minero de España, CSIC—. También han participado Martin Munt, del Dinosaur Isle Museum, y Eduardo Espílez y Luis Mampel, de la Fundación Conjunto Paleontológico de Teruel-Dinópolis. La investigación ha sido publicada en la revista científica Cretaceous Research y forma parte de varios proyectos financiados por el Ministerio de Ciencia e Innovación, el Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades, la Agencia Estatal de Investigación, FEDER, la Unión Europea y el Gobierno de Aragón, a través del grupo FOCONTUR E04_23R.