Desde 45 países: el 27% de la población de Valderrobres es de nacionalidad extranjera

El municipio del Matarraña convive con 738 personas extranjeras en una población de 2.753 habitantes
Publicado por Jesús Burgos el 11 de octubre de 2026

Valderrobres reúne a vecinos de 45 nacionalidades diferentes en una población de 2.753 habitantes. Un total de 738 personas tienen nacionalidad extranjera, lo que representa cerca del 27% del censo municipal. Son cifras que reflejan la diversidad de un municipio en el que conviven personas procedentes de países muy diferentes y que, con el paso del tiempo, han ido formando parte de su día a día.

Así lo ha puesto de manifiesto María José Fontcuberta, integrante de la Asociación Amistad del Chapurriàu, a raíz de un artículo de opinión publicado el pasado viernes 2 de octubre en La COMARCA. El trabajo de recopilación de datos, facilitado por el Ayuntamiento, permitió comprobar el alcance de esta diversidad. En 2021, Valderrobres contaba con 33 nacionalidades, mientras que el último recuento solicitado al consistorio eleva esa cifra hasta las 45.

La comunidad rumana, la más numerosa

La nacionalidad rumana es la más representada entre la población extranjera de Valderrobres, con 233 personas. Le siguen la senegalesa, con 93; la colombiana, con 84; la maliense, con 56; la ucraniana, con 42; y la marroquí, con 37. También destacan las comunidades británica, con 29 personas, y la argentina, con 19 vecinos en el municipio del Matarraña.

La relación incluye, además, vecinos de países como Italia, Países Bajos, Bélgica, Gambia, Costa de Marfil, Bulgaria, Venezuela o Francia, entre otros. En el extremo opuesto aparecen nacionalidades representadas por una sola persona, como las de Paraguay, Tanzania, Nicaragua, Suecia o Andorra. Una variedad de procedencias que evidencia que la diversidad cultural no es exclusiva de las grandes ciudades, sino que también forma parte de la realidad de las localidades del medio rural.

Detrás de las cifras, Fontcuberta pone el acento en las personas que han establecido su vida en el municipio. Vecinos que trabajan, compran en los comercios, llevan a sus hijos al colegio, participan en las fiestas y comparten los espacios cotidianos con el resto de la población. "Son uno más", resume, convencida de que la convivencia entre diferentes nacionalidades es una realidad plenamente asentada en Valderrobres.

La integración también se escucha en el Chapurriàu

Uno de los aspectos que más sorprende a Fontcuberta es que algunas personas llegadas de otros países han aprendido a hablar el Chapurriàu, la lengua vinculada a la identidad y a la vida cotidiana de buena parte del Matarraña. En algunos casos, quienes llegaron siendo pequeños han crecido en el municipio y hablan con un acento que apenas permite distinguirlos de otros vecinos de la zona.

La autora explica que quienes llegan a la comarca suelen enfrentarse primero a la dificultad de comunicarse en castellano y, después, descubren una realidad lingüística propia del territorio. Sin embargo, con los años, algunos terminan comprendiendo y hablando también el Chapurriàu. Para ella, este aprendizaje constituye una muestra de integración y facilita las relaciones con el entorno.

Fontcuberta considera que una persona pasa a sentirse plenamente parte del pueblo cuando, además de desarrollar su vida laboral y familiar, se implica en sus costumbres y actividades. Participar en asociaciones, colaborar en iniciativas municipales o formar parte activa de la vida social son algunos de los pasos que, a su juicio, consolidan ese sentimiento de pertenencia.

La vivienda y los trámites, entre las dificultades

La llegada de población extranjera también plantea dificultades. Entre ellas, el acceso a la vivienda, un problema que afecta actualmente a numerosos municipios españoles. En el ámbito laboral, en Valderrobres existe actividad y oportunidades de trabajo, aunque los trámites administrativos y la falta inicial de documentación pueden convertirse en un obstáculo para quienes acaban de llegar.

En cuanto a la evolución demográfica, la integrante de la Asociación Amistad del Chapurriàu destaca que Valderrobres ha aumentado su población en los últimos años, mientras que otros pueblos de la comarca han experimentado un retroceso. No obstante, considera que este crecimiento puede responder a diferentes factores, tanto a la llegada de personas de otros países como al desplazamiento de vecinos desde localidades cercanas.

La reflexión de Fontcuberta invita a mirar más allá de las estadísticas y a reconocer el papel de quienes contribuyen a mantener viva la actividad cotidiana del municipio. Una diversidad que, en sus palabras, resulta enriquecedora y demuestra que no es necesario haber nacido en el mismo lugar para compartir una identidad común.