La Diputación de Teruel ha abierto dos nuevas convocatorias de ayudas a los ayuntamientos de la provincia para la adquisición y rehabilitación de viviendas para fines sociales. Cada partida cuenta con una financiación de 500.000 euros destinada a entidades locales con menos de 3.000 habitantes. Con este programa, la institución ayuda a los municipios a poder sufragar los gastos originados por la adquisición y reforma de viviendas con el fin de ser destinadas con carácter de alquiler o fines sociales.
Miguel Ángel Navarro, diputado delegado de Agricultura y Ganadería, ha explicado en rueda de prensa que este año la Diputación apoya a los ayuntamientos tanto en la compra como en la rehabilitación de estos inmuebles, para que los municipios puedan ofrecer vivienda en alquiler de manera asequible. "Esta es una medida importante con la que la Diputación de Teruel quiere apoyar a los municipios, sobre todo los más pequeños, para que puedan poner soluciones a los problemas de acceso a la vivienda que hay en el medio rural" ha dicho. En la convocatoria del año pasado, se beneficiaron un total de 30 ayuntamientos de la provincia para la adquisición de viviendas.
La adquisición o rehabilitación debe desarrollarse dentro del periodo comprendido entre el 1 de enero y el 30 de noviembre de 2026, y se realiza por concurrencia competitiva. Las solicitudes en ambas convocatorias se atenderán siguiendo los criterios de población, primando los que tengan menos población, de acuerdo a los siguientes baremos: población igual o inferior a 100 habitantes: 4 puntos, población entre 101 y 500 habitantes: 3 puntos, población entre 501 y 1.000 habitantes: 2 puntos y población entre 1.001 y 3.000 habitantes: 1 punto.
Las subvenciones por vivienda rehabilitada no podrán superar los 36.000 euros y seguirán el siguiente baremo: ayuntamientos con una población censada igual o inferior a 100 habitantes, cuentan con un tope del 80% de la inversión, un máximo de 28.800 euros por vivienda; entre una población de 101 y 500 habitantes, hasta el 70%, llegando hasta los 25.200 euros de inversión; de 501 y 1.000 habitantes, con un máximo el 60% con 21.600 euros y hasta un 50%, hasta 18.000 euros de subvención en municipios de 1.001 y 3.000 habitantes.
Tras la publicación el pasado lunes de la convocatoria en el Boletín Oficial de la Provincia, el plazo para que los ayuntamientos puedan presentar la solicitud será de 20 días hábiles a partir de este martes, 9 de junio.
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He leído con interés la noticia sobre el programa de la Diputación de Teruel destinado a la adquisición, rehabilitación y alquiler de viviendas en pequeños municipios. La recuperación de viviendas vacías es, sin duda, una iniciativa positiva y necesaria. Sin embargo, cabe preguntarse si la mera creación de viviendas es suficiente para frenar realmente la despoblación de nuestros pueblos.
Lo verdaderamente importante no es solo rehabilitar viviendas, sino también determinar quién va a residir en ellas. Si las viviendas subvencionadas terminan destinándose principalmente a trabajadores temporales o de temporada, es posible que se cubra una necesidad puntual de alojamiento. No obstante, la aportación al desarrollo a largo plazo de los municipios será limitada. Las escuelas, las asociaciones, el comercio local y la vida social necesitan personas que se establezcan de forma permanente, trabajen, formen familias y participen en la comunidad.
Por ello, considero que estas ayudas deberían orientarse con mayor claridad a la atracción de nuevos residentes permanentes. Sería deseable impulsar programas que combinen vivienda asequible con formación lingüística, integración laboral y apoyo en la búsqueda de empleo. Jóvenes procedentes de otras regiones de España o de otros países europeos podrían disponer así de la oportunidad de vivir durante varios meses en el medio rural, conocer la zona y plantearse un proyecto de vida estable en ella.
Especialmente interesantes serían las iniciativas que, tras un período de residencia y trabajo en el municipio, facilitaran también la compra o rehabilitación de una vivienda propia. De este modo no solo se recuperarían edificios, sino que también se ganaría población estable.
La lucha contra la despoblación no se resolverá únicamente rehabilitando viviendas. El verdadero reto consiste en atraer y retener a personas que deseen construir su futuro en nuestros pueblos. Hacia ese objetivo deberían dirigirse prioritariamente las políticas públicas.