Lleno absoluto este sábado en la conmemoración del 50 aniversario de la recuperación de la emblemática ermita de Santa María de la Horta de Caspe (siglo XIII) organizado por el CECBAC. Algunos de los que desgranaron con sus manos las más de 6.000 piedras del mítico templo sumergido en el embalse de Mequinenza, para volverle a dar vida 25 años después, con su reconstrucción, rememoraron una proeza colectiva que difícilmente será olvidada. La sociedad caspolina arropó el acto, consciente del legado que dejaron quienes salvaron el templo que ahora luche completamente restaurado en el Cabezo de Monteagudo, junto a la Torre Salamanca.
A través de la detallada narración y el archivo fotográfico de gran valor histórico del periodista Alberto Serrano, que vivió en primera persona el desmontaje del templo siendo adolescente, los presentes pudieron conocer más sobre el rescate de la construcción que estuvo por ocho años sumergida bajo las aguas, después de que en 1964 las aguas del embalse de Mequinenza lo cubrieran todo.
En el 73, con un descenso considerable del caudal, los muros anegados volvieron a ver la luz del sol. Fue entonces cuando surgió la oportunidad, de rescatar la ermita, desmontándola piedra por piedra, unos trabajos que se realizaron en un tiempo récord, antes de que las aguas volvieran a subir. El complejo proceso se realizó en unos veinte días y supuso una movilización social nunca antes vista. "Es una ermita que nos llama a la añoranza del pasado por que nos atrae su vertiente cultural y espiritual como templo románico de primera división, pero más allá de eso, todos tenemos un padre, un hermano, un primo, que participó en ese rescate, convirtiéndolo en el orgullo de Caspe", resaltó el periodista Alberto Serrano.
Los medios regionales hicieron eco de la noticia, pero en especial fue Radio Caspe la que fue clave en el rescate, ya que inició una masiva campaña radiofónica para dar voz e incentivar a las personas a la colaboración de todo lo que estuviera en sus manos.
La entrañable ermita, ubicada se utiliza en la actualidad para actos culturales y bodas civiles, pero más allá de su uso actual, sus piedras guardan la lección inigualable de una generación. "Nos enseñó a los que entonces éramos chavales de 15-16 años la mejor clase de historia del arte y la mejor clase de compromiso social con el pueblo, con el entorno. Debemos seguir reivindicando el respeto que los mayores nos legaron y tenemos la obligación moral de legar a las generaciones futuras lo que significa este templo ", reivindicó el Serrano.
Otro de las figuras claves, en la historia de la ermita es el ilustre Miguel Caballú, quien fue parte fundamental en el rescate del templo. Apostó por la idea original del periodista Antonio Barceló de rescatar "alguna piedra", con el convencimiento firme de rescatar "todo el ápside". Siendo uno de los artífices del logro, Caballú definió el templo como "un monumento a la voluntad del pueblo". "Demuestran lo que se puede conseguir estando unidos. Si queremos avanzar hay que huir de los sectarismos como de la peste", reivindicó.
Caballú quiso transmitir el legado que dejaron los jóvenes de aquella generación como una lección para los actuales. "Es posible que no sepamos animarles o comprometerles. En aquella fecha ahí estaban los jóvenes entre el barro. Ahora para mí tienen muchísimos valores, hay que presentarles proyectos que no sean sectarios, que signifiquen el amor a su casa, a su pueblo y a su gente".
Fueron 6.317 piedras las que se sacaron de su ubicación original, que en palabras de Caballú son "testimonios de un espíritu de orgullo y de pertenencia", que quisieron salvar para decirle al mundo que Caspe seguía "vivo y activo" a pesar de la inundación. "Mostraron un futuro prometedor, en el que todavía estamos, en el Caspe del siglo XXI, con nuevos retos que nos permitirán ejercer el sentido común sin necesidad de dejar de ser lo que somos y sentir lo que sentimos", aseveró.
Por su parte, el historiador caspolino y presidente del Centro de Estudios Comarcales del Bajo Aragón-Caspe, Amadeo Barceló, valoró muy positivamente la respuesta social al acto de conmemoración. " Hacemos una lectura más que positiva. Es emocionante ver la ermita llena", resaltó, indicando que los actos conmemorativos continuarán próximamente en ExpoCaspe.
El acto contó con una gran presencia institucional, encabezada por la alcaldesa Ana Jarque, además de una amplia representación de la corporación municipal. "La fuerza de la voluntad popular hizo posible la recuperación de este elemento del patrimonio local. Logró salir a flote y se ha ganado un hueco en en la narración de la historia caspolina", resaltó la primer edil.
Para clausurar la jornada, la música fue la protagonista durante el resto de la tarde-noche. La rondalla caspolina preparó para todos los asistentes una ‘Ronda entre ermitas’. Se realizó un recorrido por las ermitas y en cada parada se dedicó una jota a cada una de ellas compuesta por José Ballabriga.