El folk toca la fibra sensible de Alcañiz con los míticos Dulzaineros del Bajo Aragón

El dance de Albalate del Arzobispo fue la sorpresa de la actuación en las fiestas alcañizanas de la agrupación, que tocó piezas variadas y bailables de 'De palos, cintas y espadas', su nuevo disco
Publicado por Beatriz Severino el 15 de septiembre de 2026

Dulzaineros del Bajo Aragón tienen nuevo disco y en Alcañiz ya saben cómo suena. La mítica agrupación tiene nuevo trabajo de estudio 15 años después del último, y desde mayo lo están llevando por todos los rincones del territorio aragonés. Se han colado en las fiestas patronales de más de un pueblo este verano, y el jueves lo hicieron en las de Alcañiz, en un marco tan impresionante como la plaza de España que, aunque todavía en obras, no pierde esplendor.

"Animo a programadores y concejalías de Cultura y Festejos a que se acuerden de la música tradicional, porque al terminar el espectáculo siempre hay felicitaciones para quien ha tenido la idea. En torno a esta música se concentra mucho público de todo perfil, mucho público familiar que se lo pasa pipa y hay que dar cabida a todos en las programaciones", dice Fernando Gabarrús. Es uno de los miembros fundadores de Dulzaineros del Bajo Aragón y, efectivamente, en Alcañiz recogió felicitaciones al terminar el show. Con este nuevo disco, al público le ofrecen muchos estilos y géneros como jotas, rigodones, valses, polkas o pasodobles que se pueden bailar. "Y quien no sepa bailarlos, puede botar y dejarse llevar al ritmo de la música", ríe.

Los músicos no fueron solos, sino que se llevaron al Dance de Albalate del Arzobispo, localidad natal de Gabarrús y donde se empecinó hace unos años en recuperar esta tradición y lo consiguió. Este nuevo disco tiene mucho de los dances y paloteaos, y de ahí el título; pero esta vez también se lanzan con otras melodías como valses, pasodobles o habaneras que se entremezclan con las piezas de música tradicional. Y por eso es un disco de recreación, porque está concebido para el baile y la diversión. "Como músicos del siglo XXI que somos, esas piezas tradicionales las mezclamos con ritmos actuales porque no hay que tener prejuicios sobre que la música tradicional es arcáica y de otra época. No. Hoy, podemos hacer una fiesta en una plaza de un pueblo tocando esta música", apunta.

Dulzaineros del Bajo Aragón en las albadas de Belmonte de San José en fiestas de agosto. / Miguel Francino

Presentar 'De palos, cintas y espadas' en Alcañiz fue especial, ya que, como dice el albalatino "hemos mamado mucho de la cultura de la dulzaina de este territorio". Sin embargo, para concebir el disco, han salido de su zona de confort y se han acercado más a territorios como Cinco Villas o los límites entre Aragón y Navarra. "Y, por supuesto, ya puestos a ampliar el horizonte, hemos mirado también hacia Castilla y León, otro territorio impresionante en música de dulzaina", señala Gabarrús.

Este verano pasaron por más poblaciones, como Belmonte de San José, donde recorrieron el pueblo al amanecer con las albadas. La relación con la localidad viene de lejos y este año volvieron a poner música a un momento muy especial de las fiestas. Quedan muchas calles y poblaciones que recorrer para presentar 'De palos, cintas y espadas' en fechas que van anunciando.

Relevo: "En unos cinco años vamos a tener competencia de la buena"

La propia agrupación se renueva y crece de tres a cuatro componentes fijos. La base son Rafel Sánchez al acordeón, gaita de boto, tarota y dulzaina; Diago Lezaún con chiflo, salterio y dulzainas; y Fernando Gabarrús con percusiones, zanfona y voz. Se ha añadido Adrián Gil Sediles con dulzainas y gaitas, guitarra eléctrica y bajo. Para el disco han contado con colaboradores varias como la de Paco Blázquez, guitarra de Zicután, de la Orquestina del Fabirol y más grupos; o la de Jesús Acero Acero, gaitero de Ixo-Rai! o Biella Nuei. Para el concierto de Alcañiz contaron también con Eduardo García, profesor de acordeón en el Conservatorio de Alcañiz y miembro de grupos como Biella Nuei.

Gabarrús celebra que haya gente joven que se acerque a esta música tradicional tras la eclosión de los años 80 y 90 y, que incluso, se estén formando nuevos grupos. "Hay un repunte con gente joven que vienen pisando fuerte porque muchos tienen formación clásica de conservatorio. A la Escuela Municipal de Música y Danza de Zaragoza van a aprender también bailes además de a tocar un instrumento y eso está pasando también en Calatayud, en Huesca y en Alcañiz", analiza. "En unos cinco años creo que tendremos competencia de la buena, nos van a decir que somos unos abuelos", bromea.

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