La fusión de comida española y cubana que triunfa en el bar de La Cañada de Verich

El bar reabre sus puertas tras una reforma en la que se han invertido entre 120.000 y 130.000 euros
Publicado por David Boj el 16 de agosto de 2025

Yanet Echemendía y Manuel González son una pareja cubana que lleva al frente del bar El Goblin de Cañada de Verich casi dos años, desde septiembre de 2023. En él han fusionado la comida típica española con los platos cubanos, los cuales han triunfado entre la población local y sobre todo visitante, gracias al parking de autocaravanas del pueblo. En el menú se pueden encontrar platos locales de la cocina cubana como la ropa vieja o los tamales a la cazuela. Mientras que hay otros como el pulpo, tradicional español, al que le han dado su toque personal.

La pareja cubana está muy contenta con la reforma del local, que ha realizado durante los últimos meses el ayuntamiento de la localidad, ya que les permite poder acoger a más clientela. "Anteriormente, no podíamos atender a todos los clientes por falta de espacio, lo que afectaba a la gente del pueblo", aclara Yanet. Además, con la creación de la nueva cocina, algo de lo que prácticamente se carecía anteriormente, han podido ampliar su carta a la que poco a poco han ido añadiendo esa comida cubana.

El establecimiento cuenta con 144 reseñas en Google con una valoración de 4.9 estrellas sobre 5. Esto refleja la gran satisfacción de los clientes, tanto locales como turistas -entre ellos los usuarios de autocaravanas-, por los platos que prepara Yanet, quien tiene el título de chef profesional desde hace un año.

Tras la reforma, en la que se han invertido entre 120.000 y 130.000 euros y que se ha tardado en realizar tres meses y medio, tanto la población como los gerentes están muy satisfechos. El dinero utilizado proviene de fondos del ayuntamiento y de subvenciones que ha solicitado el consistorio.

"La reforma era algo necesario, ahora se ha quedado un bar muy bueno para que los gerentes puedan trabajar a gusto", explica Javier Agut, alcalde de Cañada. El bar ha pasado de tener 42 metros cuadrados a 74, con lo que se ha conseguido casi duplicar el tamaño que tenía anteriormente. Para ello se ha derribado todo lo que había antes, uniendo las dos salas que tenía el establecimiento, y se ha cambiado la barra de sitio. Además, se ha realizado un gran cambio en la cocina, que era uno de los grandes problemas que tenía el local, ya que no contaba con una en condiciones para un bar.

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