George, mi amistad con una urraca

Verdaderamente, admirados lectores, ser hija de dos de los más importantes y geniales poetas del siglo XX y querer dedicarte, además, también a la escritura, no es una carga nada fácil de llevar
Publicado por Miguel Ibáñez el 11 de abril de 2024

Verdaderamente, admirados lectores, ser hija de dos de los más importantes y geniales poetas del siglo XX y querer dedicarte, además, también a la escritura, no es una carga nada fácil de llevar. Y eso es, precisamente, lo que ha sentido durante tanto tiempo FRIEDA HUGHES (1960): hija de Ted Hughes y Sylvia Plath.

Que su poesía fuera comparada a la de ellos le creó tantas dudas y ansiedad, tanta falta de sueño que, al final, cayó enferma con síndrome de fatiga crónica. Pero, quizás, todo ese malestar empezara ya en su desdichada niñez: "A raíz del suicidio de mi madre (se asfixió dejando abierta la llave del gas), el 11 de febrero de 1963, a mi padre le costaba asentarse. Su estilo de vida itinerante implicaba que mi modesto armario y mis libros (no tenía juguetes) nunca estaban en un único sitio, y tampoco podía hacer amigos (no tenía amigos de verdad). Adondequiera que él fuera, mi hermano y yo lo acompañábamos como dos apéndices a remolque…siempre intentando aclimatarme a un paisaje y a un universo nuevo". Pero un día, por fin, logró echar raíces. Fue cuando compró una vieja casa destartalada en lo más profundo de la campiña inglesa con la idea de rahabilitarla; allí esperaba emprender algunos proyectos: plantar un jardín, pintar y, sobre todo, escribir.

Ahora, que acaba de cumplir los 64 años, FRIEDA tiene una carrera literaria asentada: ha dado siete libros para niños, ocho poemarios y numerosos artículos para diarios y revistas. Pero toda esa productividad en realidad empezó cuando en aquella casa de campo se encontró, sin querer, rescatando a una cría de urraca, la única superviviente de un nido destruido por una tormenta. Poco a poco, George, la urraca, pasa de ser una bola de plumas que grita exigiendo comida a convertirse en un compañero inteligente y muy rebelde que destroza la casa, aterroriza a la señora de la limpieza y contribuye a hundir el matrimonio en crisis de HUGHES. Y, sin embargo, es imposible evitar enamorarse perdidamente de él.
FRIEDA, cautivada, teme lo que sucederá cuando llegue el momento de liberarlo y acaba embarcándose en una obsesión que cambiará el curso de su vida.

Y este es el maravilloso libro en forma de diario que os quiero recomendar con fervor: "GEORGE. MI AMISTAD CON UNA URRACA"; y que FRIEDA escribió con un humor y una humanidad y una ternura irresistibles. En él, además de sus disparatadas aventuras con George, nos invita a acompañarla en su insólito viaje hacia la alegría y los vínculos, hacia las ganas de volver a escribir y hacia ese "despreocuparme de lo que la gente pensaba de mí, de lo que hacía y de las odiosas comparaciones con mis padres". Una prueba más de que conectar con la Vida -sus plantas, sus animales- tiene el poder de relativizar los problemas y de enseñarnos lecciones fundamentales y de proporcionar consuelo a almas heridas.

Bellísimo, tierno, poético, conmovedor y muy divertido, este libro de memorias es la mejor visión que podemos tener de la lucha de FRIEDA por volar libre.