Guitarricadelafuente pone al público alcañizano en pie en un concierto condicionado por las medidas de seguridad

VÍDEO. El público cumplió riguroso y disfrutó de la música de Álvaro Lafuente en un espectáculo íntimo y especial que supone el regreso de la vida cultural a la capital bajoaragonesa
Publicado por Alicia Martín el 27 de julio de 2020

Control de temperatura, gel hidroalcohólico, asientos separados, mascarilla y la imposibilidad de levantarse a bailar. Son las condiciones que rigen los espectáculos culturales en estos momentos. Condiciones que el público que asistió al concierto de Guitarricadelafuente este sábado noche en Alcañiz supo comprender y acatar. Condicionaron, pero no entorpecieron, porque el ambiente que se creó en el anfiteatro Pui Pinos fue de complicidad, cercanía y de disfrute de la música tras demasiados meses de parón en este tipo de espectáculos. Volvía este sábado en Alcañiz a resurgir la vida cultural en un grito de esperanza, pero muy consciente de la situación que se atraviesa.

La noche caía sobre la capital del Bajo Aragón cuando Álvaro Lafuente salía al escenario para dar las gracias a los presentes. Un agradecimiento que repitió en varias ocasiones, emocionado por ver de nuevo una grada que, aunque plagada de huecos vacíos, en esta nueva normalidad se considera llena hasta los topes. Muy buena acogida por parte del público, que acompañó con sus voces al artista y a todos los músicos del escenario.

Álvaro Lafuente mostró sobre el escenario del anfiteatro Pui Pinos su estilo, que conjuga modernidad y unas hondas raíces aragonesas./ A.M.

Un concierto que tuvo un marcado poso aragonés, de tradición y de raíces, muy al estilo de Guitarricadelafuente, con familia en Cuevas de Cañart. Ese influjo se dejó notar en varias ocasiones, empezando por los cinco botijos blancos que componían la única decoración del escenario. Hubo otras señales claras, como cuando entonó 'La albada', de José Antonio Labordeta. Reconocía en ese momento el artista que le imponía cantar, en el que considera su Aragón, una obra del aragonés por excelencia. No obstante lo hizo, al igual que presentó la canción que compuso durante el confinamiento, 'La Filipina', en la que incluye una de las estrofas más conocidas de nuestra cultura popular: "La virgen del Pilar dice, que no quiere ser francesa, quiere ser capitana de la tropa aragonesa".

Mucho ritmo, palmadas, luces y vítores del público en este concierto, al que asistían cerca de 360 personas, ocupando menos del 50% del aforo con el que cuenta el anfiteatro. Agrupados en parejas o tríos, orden y paciencia al entrar y al salir para evitar aglomeraciones en estos momentos más complicados.

Cantar con mascarilla y bailar sentados se hizo algo complicado en las canciones más conocidas del artista, pero ni esto apagó al público, que tenía ganas de música. El mismo Guitarricadelafuente les animaba. "Bailar sentado es ridículo si lo hace uno, pero si lo hacéis todos a la vez no tanto", decía justo antes de que sonara 'Agua y mezcal'. Nadie se levantó de su sitio salvo cuando lo hicieron todos. Al final del concierto, aplausos cálidos en una noche que también lo fue y el público en pie para celebrar que la música y la vida se imponían de nuevo al silencio y la oscuridad de una noche de casi cuatro meses.

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