El hotel Torre del Marqués de Monroyo, el primer cinco estrellas del territorio, va a doblar su capacidad con la primera fase de su proyecto de ampliación, con el que pasará de 18 a 36 habitaciones. En enero de 2027 abrirá unas villas privadas que se van a construir sobre bancales de piedra seca que se están reconvirtiendo. Serán masías de unos 60 metros cuadrados para los clientes que quieran más privacidad. No es el único proyecto, el plan de crecimiento contempla comenzar en septiembre de 2026 la rehabilitación de una antigua masía, el Mas de Llucia, para incorporar 15 nuevas habitaciones, con las que se llegaría a las 51 totales. Entre medias, planean la mejora de las instalaciones actuales, climatizando la piscina y construyendo una nueva de verano, ampliando la cocina y el restaurante y modificando el spa. Estas mejoras permitirán aumentar en capacidad y poder albergar, por ejemplo, grandes bodas.
La empresa calcula que con toda la ampliación el impacto económico del hotel en el Matarraña superará los cinco millones de euros anuales, multiplicando por tres la cifra actual. Más del 50% del gasto se realiza a proveedores a 100 kilómetros a la redonda.
La inversión solo en la construcción de las villas ya será de 3,2 millones, de los que 1,3 se financiarán con los Fondos de Transición Justa que gestiona el Gobierno de Aragón. A ello habrá que sumar la instalación y el mobiliario y el resto de inversiones, que harán crecer el presupuesto varios millones de euros más. "La semana pasada se publicó la concesión, pero no recibiremos el dinero hasta que la obra esté ejecutada y justificada, hasta año y medio después de la inversión. El dinero realmente no nos va a ayudar a esta primera fase, nos servirá para financiar la segunda parte", apunta el gerente del hotel, Oscar García. De la financiación de las obras se encarga GSIF, una gestora de fondos de inversión especializada en inversión de impacto social. "Hemos conseguido que inversores externos se fijen en el Matarraña y consideren que tiene recorrido para sus intereses. Este fondo confiado en el proyecto porque cree que va a generar un impacto positivo en el territorio. Les convencí de que hay necesidad de ayuda no solo en las zonas con un PIB bajo sino también en las despobladas", destaca el responsable del proyecto.
Al ampliar su capacidad, el hotel también necesitará más personal, ya que prevén alcanzar los 70-75 empleos cuando estén a pleno rendimiento las inversiones previstas. Mantiene una plantilla fija de una quincena de trabajadores todo el año que en agosto ascienden a 26. Ahora trabajan con 19 personas hasta noviembre, cuando comenzarán la considerada temporada baja (abrirán de viernes a domingo). El aumento de personal conllevará también una mayor demanda de vivienda. El hotel ya tiene alquiladas 10 casas en las tres localidades más cercanas, Monroyo, Ráfales y Fuentespalda; y necesitará 20 más cuando termine las obras previstas. Su gerente alza la voz para que los vecinos de la zona se animen a rehabilitar. "A los alcaldes de los tres pueblos ya les he dicho que animen a sus vecinos a adecuar las casas que tengan cerradas porque se las voy a alquilar con contratos de cinco años una vez estén terminadas. Es una forma de revitalizar los municipios. Yo no puedo tener a trabajadores viviendo en Alcañiz o Valderrobres, no tiene sentido", incide.