IU abre el debate en Alcañiz sobre el modelo de las macrogranjas en las zonas rurales

El partido abre un espacio de reflexión colectiva en la semana en la que se ha paralizado las obras de la macrogranja del Grupo Pini por no contar con los permisos pertinentes
Publicado por Laura Castel el 13 de junio de 2025

Izquierda Unida organizó este jueves un acto público bajo el título '¿Macrogranjas o futuro?' para abrir un espacio de reflexión colectiva sobre los efectos del modelo de ganadería intensiva en las zonas rurales justo en la semana en la que se ha paralizado en la ciudad la construcción de la macrogranja del Grupo Pini por no contar con los permisos pertinentes. Precisamente, fue la denuncia de Ecologistas en Acción, la Coordinadora Stop Ganadería e IU la que alertó al Ayuntamiento y al INAGA.

El encuentro -al que han asistido unas 60 personas según la organización- ha contado con las intervenciones de María Milián, portavoz de Izquierda Unida – Ganar Alcañiz; Ester Rubio, ganadera y activista de Malas Yerbas; Nacho Escartín, miembro de Ecologistas en Acción; y Jesús García, responsable de modelo productivo de Izquierda Unida Aragón.

La edil de IU en Alcañiz explicó que la charla nace de la preocupación política y ciudadana por un proyecto que hasta hace poco parecía una iniciativa puntual hasta que en Semana Santa se enteraron por Stop Ganadería Industrial que las dos granjas de Valmuel formaban parte de un plan mayor, hasta 25 macrogranjas porcinas promovidas por la empresa Litera Meat SLU, vinculada al grupo Pini. "Estamos hablando de un modelo de ganadería industrial altamente intensiva que conlleva que este macroproyecto supondría un impacto ambiental, social y económico sin precedentes en nuestra zona. Y que además compromete nuestros recursos hídricos, la calidad del aire, la biodiversidad, el atractivo turístico de Alcañiz y, en definitiva, la calidad de vida de sus habitantes. Su consumo anual de agua sería superior al de toda la comarca, casi 800 millones de litros; la generación de 434.000 metros cúbicos de purines no tendría garantías claras de gestión; habría un impacto directo sobre zonas protegidas, humedales, y paisajes valiosos; y efectos graves sobre el turismo, la calidad del aire y la salud de quienes vivimos aquí", afirmó Milián.

La edil explicó que como no les daba tiempo a presentar alegaciones se comprometieron a apoyar en lo que se pudiera y realizar actuaciones para complementar el trabajo de las entidades. En el pleno del 5 de mayo presentaron una batería de preguntas al Ayuntamiento sobre "si conocían la magnitud del proyecto, por qué no se ha informado a la ciudadanía y qué medidas pensaban tomar ante las irregularidades detectadas". "Hablamos de documentos clonados, de incoherencias, de ausencia de permisos esenciales como los de agua o electricidad. Pero lo más grave es que el 6 de junio nos enteramos que las obras habían comenzado en Valmuel. Denunciamos públicamente y en el ayuntamiento el lunes día 9 de junio porque se están ejecutando sin la autorización ambiental necesaria, sin el informe de impacto aprobado, sin la compatibilidad urbanística, ni la concesión de agua, ni el permiso de ocupación de la zona de policía del río Regallo. Esto no es ilegal. La ley es clara, ninguna obra puede comenzar sin la Autorización Ambiental Integrada. Si el Ayuntamiento otorgara una licencia en estas condiciones, podría incurrir incluso en un delito de prevaricación. Por eso, hemos solicitado formalmente la paralización inmediata de las obras. Lo hemos conseguido paralizar gracias a la denuncia de asociación stop ganadería industrial, ecologistas en acción y este grupo municipal", dijo la portavoz de Izquierda Unida Alcañiz.

Por su parte, Ester Rubio, ganadera y activista de Malas Yerbas, habló de los problemas de las explotaciones familiares para trabajar con independencia respecto a las integradoras; y Jesús García, responsable de modelo productivo de Izquierda Unida Aragón se centró en la parte social de la economía cárnica. A su vez, Nacho Escartín, miembro de Ecologistas en Acción, se centró en ofrecer datos del proyecto de Pini en Valmuel, con dos granjas proyectadas con capacidad para 2.620 cerdas con sus lechones hasta que alcalcen los 20 kilos de peso, 540 animales de reposición y seis verracos.

Ver comentarios (2)

  • Pues nada, todos funcionarios como estos de Izquierda unida y así no harán falta granjas, ni aerogeneradores, ni mecánicos, ni fontaneros, ni industria, ni agroalimentación, ni nada.
    Vamos camino de la extinción.

  • No le deis más vueltas. Las granjas familiares tradicionales se van cerrando a medida que se jubilan lsus titulares, por la sencilla razón de que nadie quiere estar atado a su negocio 365 días al año. Nos guste o no, solo son viables las granjas de unas ciertas dimensiones.