José Luis 'Potito': «Podría contar muchas cosas, buenas y malas, pero lo que pasa en el Camel se queda en el Camel»

Fundó el Pub Camel en el 85, y ahora, 40 años después, entrega sus llaves después de toda una vida encabezando la noche alcañizana
Publicado por Natalia Covarrubias el 1 de septiembre de 2025

Hace 40 años, José Luis Sanz, más conocido como Potito, fundó uno de los bares más míticos de Alcañiz. Después de toda una vida encabezando la noche Alcañizana, entrega las llaves del Camel. Desde detrás de la barra ha visto como todo ha ido cambiando: la música, las generaciones y hasta la propia calle Caldereros.

¿Cuándo y por qué abriste el Pub Camel?

Empecé a trabajar de camarero con 13 años, rondé durante mi juventud por muchos bares de Alcañiz. Después me fui a hacer la mili a Mallorca y también fui camarero allí. Siempre me ha gustado el oficio, desde pequeño.  Allí en Mallorca, en aquellos tiempos, quedábamos con mi cuadrilla siempre en un bar que se llamaba Camel. Estaba en una plaza como la plaza Mendizábal, con bares, con terrazas… Cuando al cabo de un tiempo conseguí el local, le puse el nombre en su honor.

A lo largo de los años, ¿te has encontrado muchas dificultades?

Siempre hemos funcionado bastante bien, nunca hemos tenido un bajón importante. Después del Camel monté el Bogar, después llevé dos o tres años las piscinas del Alcañiz, después monté el Roma, que lo tuve 26 años, monté el Karma, que lo llevé un par de años, le ayudé a mi hermana a montar el Airbag… Todo esto en la calle Caldereros. Después llevé nueve años la discoteca que estaba en la Avenida. Era una discoteca como las de antes, una discoteca en el centro del pueblo. Mi trayectoria a nivel de bares ha sido esa, siempre he tenido. En tiempos tuve tres bares y la discoteca a la vez. Luego ya fui poco a poco quitándome alguno, porque era mucha presión. Aquí han pasado muchísimas generaciones de gente. Estoy agradecido a todos ellos, a toda la gente que ha pasado por aquí. Si he tenido 200 camareros en el Camel, quitando uno o dos, me llevo bien con todos.

¿Y ahora solo tienes el Camel?

Ahora solo mantengo el primero que tuve, que lo abrí en el 85, es el único que me queda. Este año hago el 40 aniversario, y el 31 de diciembre de este año me jubilo.

¿Quién se va a quedar con el Camel a partir de ahora?

En principio se lo iban a quedar unos camareros que trabajan conmigo, pero estamos teniendo algún problema con el tema de los papeles, pero bueno, ya se está solucionando.

¿Ha cambiado el mundo de la noche en estos años?

Muchísimo. Antes había más bares, más diversidad para todos los gustos. La gente estaba concentrada en la calle Caldereros, ahora en esa calle ya no queda ningún bar. Con el cambio de generaciones han pasado muchas cosas, pasamos de los tiempos de las drogas duras hasta bueno, mil cosas.

¿Cómo ha sido ver de primera mano cómo se perdía la actividad en la calle Caldereros?

A raíz de la pandemia fue cuando los bares, sobre todo los que no tenían terraza, se resintieron bastante. En aquellos tiempos casi te obligaban a estar en la terraza porque los aforos eran muy limitados. La mayoría fueron cerrando poco a poco.

¿Cómo has aguantado todos estos años llevando estos horarios?

Bueno, no he hecho otra cosa en mi vida. Para mí lo normal es salir a las cinco de la tarde, cenar por ahí y estar en el bar hasta cerrar todos los días. No he hecho otra cosa nunca.

¿Cuáles son las mejores anécdotas que han pasado en el pub?

Podría contar muchas cosas, pero no debo. Ha habido cosas bonitas y cosas no tan bonitas, pero bueno, al final todo se queda en el Camel. Me quedo siempre con el apoyo de la gente, que aun con el cambio de generaciones me han seguido apoyando. Yo también me he ido habituando a los nuevos tiempos y a los nuevos estilos de música.

¿Cómo ha ido cambiando la música estos años?

Aquí empezamos con la música de la movida madrileña en los 80. Después llegó el house, los dosmil… Han sido etapas, aquí siempre hemos puesto una música más española, más cantada. Nunca ha sido un bar de bakalao y cosas de estas, siempre ha sido un poco más pacífico. 

¿Qué opinas de la música de ahora?

El reguetón empezó muy fuerte, y  ahora poco a poco se está quitando. Este estilo de música lleva muchos años en el mercado. Lo que es música española tampoco hay mucha para poner, entonces vamos intercambiando, vamos poniendo un poco de todo. Como aquí viene público desde los 18 hasta los 60 intentamos dar gusto a todo el mundo, que no es nada fácil.

¿Ya habíais celebrado algún aniversario?

Desde el principio siempre lo hemos celebrado. Este ha sido el último, el 40, el más importante. Siempre hemos hecho una fiesta a otra, y la verdad es que la gente siempre ha respondido muy bien.

¿Cómo te sientes viendo la cantidad de jóvenes que se han estrenado laboralmente en el Camel??

Aquí, por norma, todos los camareros que he tenido me han aguantado siempre bastantes años. También te digo, algunos no, algún caso extremo me ha durado 30 segundos. Ha habido gente que ha estado 10 – 12 años conmigo, la gente suele aguantar. Se les trata bien, se les paga bien, somos como una pequeña familia.

¿Ya tenías ganas de jubilarte?

Físicamente me encuentro bien, podría seguir un año o dos tranquilamente, lo que pasa es que ya tengo 64 años y yo digo, si me quedan unos añicos buenos, los voy a disfrutar. Podía aguantar un poco más, pero he pensado fríamente y creo que es el momento.

¿Qué va a pasar con el Camel ahora que pasa a otras manos?

Bueno, los chavales que se lo quedan han trabajado conmigo y saben cómo funciona el negocio, creo que van a seguir más o menos la línea que había hasta ahora. Son más jóvenes, tienen más ganas de trabajar. La base del negocio la quieren respetar, y después ellos seguro que aportarán cosas nuevas, que son jóvenes.

¿Cómo ves el futuro de la noche alcañizana?

Ya no es lo que era. Con la cantidad de gente que vive en Alcañiz no se trabaja lo que se tendría que trabajar, más que en los días señalados. Por lo menos a los que seguimos trabajando nos va bien a todos.

Ver comentarios (3)

  • Espero que el Ayuntamiento exija toda la insonorización y cumplan horarios.
    Estamos ya muy artos de los ruidos y música.
    Vamos ha estar encima con esas licencias.
    El descanso mental es necesario para todos.