Cuando a Micolau le preguntan por sus inicios en el mundo de la poesía, sabe perfectamente situarlos en tiempo y espacio. De hecho, fue la visita del por entonces presidente de Aragón, Santiago Marraco, al CRIET de Alcorisa, la que le marcó un antes y un después en su faceta de escritor. «Vino con
una caja de libros en catalán, entre ellos, 'Pa de casa', del calaceitano Santiago Vidiella y me rompió todos los esquemas: ¿Cómo podía ser que con toda la polémica que había con el catalán, el mismísimo presidente nos trajera libros en ese idioma y que además estuvieran publicados por el Gobierno de Aragón?».
A partir de ese momento, y con solo 14 años, el fresnedino empezó a escribir pequeños poemas en catalán, hasta que en 1993 la Asociación Cultural del Matarraña le publicó su primera muestra.
«Supuso una gran alegría y decidí continuar por este camino», explica. Tres años después, se presentó al premio Guillem Nicolau, expedido por el Gobierno de Aragón que reconoce las obras escritas en catalán de Aragón con su primer poemario 'Manoll' (1997). No obstante, aunque esa edición no ganó,
un año más tarde y con algunas modificaciones, sí lo hizo. «El primer premio es el más especial de todos y siempre recuerdo cuando mi madre me llamó desde el pueblo para contármelo», reflexiona.
Juli se dedica a la agricultura, pero la inspiración la encuentra en cualquier momento y lugar. «La poesía es lo que ves y lo que vives, en ocasiones escucho una palabra y tengo que apuntármela para después poder escribir a partir de ella» Además, sus poemarios tienen una parte reivindicativa y busca en ellos no dejar perder la «riqueza» de su léxico. «En el momento en el que escribes en catalán en Aragón estás reivindicando, y desde estas acciones se pueden cambiar muchas cosas, aunque faltan por hacer», asegura.
La poesía ocupa una parte muy importante en su vida es enriquecedora a la par que un gran hobbie para él. «En invierno las horas de sol son pocas y me paso mucho tiempo en el estudio escribiendo e inspirándome en nuevas obras». A lo largo de su trayectoria ha publicado un total de 5 poemarios: 'Manoll'(1997), 'Esfera Traspunt en la serena' (2001); 'D’un sol esclop' (2009); 'Àtic antic' (2014) y 'Aplec' (2022) escrito en plena pandemia. «Es muy especial, porque está dentro de la colección 'Lo Trinquet' del Instituto de Estudios Turolenses que llevaba parada desde hace unos años y donde quería que formará parte mi libro».
Asimismo, el prólogo de 'Aplec' que cuenta con cinco páginas, está escrito por uno de «sus grandes referentes y amigo», Artur Quintana. «Todos los textos que he publicado han pasado por sus manos y en mis inicios me ayudaba a profundizar y reflexionar, lo conozco mucho tanto a él, como su mujer, Sigrid Shmidt Von Der Twer con la que tengo una excelente relación».
Respeto a los proyectos futuros, Juli Micolau tiene muchos en la mente y está abierto a nuevas iniciativas. Por el momento está concentrado en terminar su sexto poemario, del que asegura ya tiene un nombre inédito. Asimismo, empezará a traducir al catalán sobre un crimen que hubo en La Codoñera en el siglo IXX llamado 'Lo Crim de les Torretes' de José Ramón Molins, también está esperando la publicación de la traducción al catalán la novela 'Sadurija', del periodista Ramon Mur y la obra de teatro 'La bruixa i el frare' de Desideri Lombarte, traducida al castellano.
Ver comentarios (7)
Gràcies per dignificar lo català del Matarranya!
¡Un ejemplo de como cuidar de nuestra cultura!
Magnífic Juli!
Gran Juli!
Enhorabona!
Enhorabuena Julio. Eres genial.
Bona faena