En cada concierto suman seguidores, y es que es la única manera de ver a Komando Komare: en vivo y en directo, reales como la vida misma. Este sábado estarán en la plaza de la Iglesia de Andorra para hacer de la noche del 20 de julio algo memorable. Con ellas dará inicio a las 22.30 el ciclo Escena Verano del Ayuntamiento, que seguirá el 27 de julio con Joaquín Pardinilla Sexteto. Komando Komare son nueve mujeres que no pasan desapercibidas y, entre ellas hay dos bajoaragonesas como son Marta Herrera a la flauta, de Andorra; y Nuria Iglesias a las voces, de La Puebla de Híjar. Irene Gómez, a la guitarra, lleva Aliaga por bandera. Del baile se ocupa de manera casi hipnótica Sandra Nogarol; del cajón y percusiones, Nuria Martínez; la voz la ponen Eva Lago, Lidia Tinoco, y Sherezade Perea -que además rapea que da gusto-; y a la guitarra principal está Natalia Oñate, la que dio la primera voz allá por 2019 para montar el grupo.
Aupadas por el público se han hecho camino y siguen recorriendo Aragón con una agenda que no para de crecer y solo en verano del año pasado hicieron más de 25 bolos. "Estamos sorprendidas y agradecidas por la reacción de la gente, que repite y viene a vernos a donde sea, nos dicen que se van con energías nuevas de los conciertos y nos encanta, pero es que nosotras nos lo pasamos muy bien y creo que por eso hacemos que también la gente se lo pase bien", sonríe Herrera, que no esconde ciertos nervios por tocar en casa. "Al fin actuamos en Andorra, tenemos muchas ganas. Lo daremos todo", dice. Allí tiene su casa, a su familia y sus amigas y los inicios en la Escuela de Música en flauta travesera y luego en el conservatorio, primero en Alcañiz y luego fuera estudiando la carrera. A la par, creció aprendiendo flamenco y sevillanas en la Casa de Andalucía de Andorra. "Hay mucha influencia del sur en la zona. De hecho, mi abuelo es andaluz y nos apuntaron a mi hermana y a mí, aunque cuando marché a estudiar fuera lo dejé", explica. Hasta que llegó una llamada de las Komares cuando se estaba armando el grupo y la flauta fue su manera de reconectar con el flamenco de una manera activa. "Entre conocidos dieron conmigo y me uní. La flauta le da otro toque distinto", sonríe.
Flamenco estrógeno es la carta de presentación del grupo, y el abanico es tan amplio como ellas quieran porque fusionan todo lo que se les pone por delante. El público se baila sus alegrías, sus chirigotas y sus jotas por bulerías. También aplaude sus denuncias sociales cuando hay que soltarlas. Hay funky, versiones de la Jurado, de Lole y Manuel y le dan una marcha al ‘Pena penita pena’ que los pies se van solos. También los Rolling Stones tienen hueco. El flamenco ha unido a estas nueve mujeres que reivindican a otras mujeres artistas empezando por la elección del repertorio. "Intentamos no hablar mucho entre canciones porque con ver que somos nueve mujeres creo que damos ya un mensaje claro, pero hay que reivindicar y si son fechas señaladas más todavía", señala Herrera. Comparte opinión Nuria Iglesias, una de las voces de la agrupación que destaca lo especial que es su unión y unidad. "Siento que cuando nos juntamos solo mujeres se crea una energía especial. Somos muy distintas entre nosotras en todos los sentidos pero estamos en la misma onda y eso es muy bonito porque nos llevamos genial en el escenario y fuera, que es básico", dice. También los estudios primero y el trabajo después la llevaron a Zaragoza pero sigue ligada a La Puebla de Híjar de forma muy estrecha. "Está toda mi familia allí", dice y tampoco esconde que el concierto de Andorra promete. "Tocar cerca de casa está realmente bien. Ojalá algún día lleguemos también a La Puebla, pero ya llevar el grupo a la tierra me hace mucha ilusión, será una gran noche", asegura. No obstante, el público bajoaragonés sí se ha movido a otros sitios para verlas. "Es de agradecer, ya nos conocen", sonríe.
Iglesias fue, junto con Irene Gómez y Nuria Martínez, quien acudió al primer llamamiento que lanzó Natalia para montar una actuación de flamenco hecho por mujeres en septiembre de 2019 en unas jornadas organizadas por la asamblea 8M Zaragoza. "Fue algo muy básico pero nos gustó, salimos muy contentas y pensamos en continuar y empezamos a tirar de más compañeras, de conocidas… Nos unía el flamenco, las escuelas o de ir a conciertos, porque al final vas conociendo a gente", recuerda. Su primer contacto musical fueron las jotas en La Puebla siendo niña, y en Zaragoza sí se interesó por el flamenco en escuela. "Iba sin pretensión y como una afición que me gustaba mucho pero no cantaba en público. Pero un día se juntan los astros y determinadas personas a las que dices sí y terminas así… En mi caso, decirle que sí a Natalia para echarle una mano en ese momento puntual fue lo mejor que he hecho en mi vida", añade.
Ser una Komare implica repartirse muy bien el tiempo. Si en cualquier programación aparecen los grupos Almendra Garrapiñá, China Chana, A compás del Zierzo, Reunión de Rebeldes o D'Colorao, entre otros, ahí habrá alguna de ellas. Komando Komare es cada vez más habitual en carteles, como los de festivales como El Bosque Sonoro o el solidario Sáhara Colour Rice más recientemente. Cerraron este junio en Villanueva de Gállego, tierra de Natalia Oñate donde cada vez es más profeta, compartiendo escenario -porque a algunas les tocó hacer doblete- con Amparanoia & Artistas del Gremio y con China Chana. Predican su flamenco con frecuencia por el Pirineo y también en la capital aragonesa, donde este año la víspera del Día de Aragón la compartieron en Las Armas con Maruja Limón; y donde han sido programadas en Fiestas del Pilar. En los días alrededor del 8M siempre son fijas en diferentes poblaciones.
Fue en 2022 cuando dieron el cante en Ejulve. Lo hicieron tras la andada organizada por Carrasca Rock a favor de Nuestros Montes no se olvidan, y han llevado su arte por diferentes localidades de la provincia turolense en más de una ocasión. "Desde el día que tocamos la primera vez en 2019, nos gustó y empezamos a crecer en número y a ampliar el repertorio y no hemos parado desde entonces", dice Irene Gómez, que destaca que no todas se conocían. "Algunas nos conocimos a raíz de tocar juntas y nos llevamos muy bien, nos ayudamos mucho, somos muy proactivas y nos apoyamos", apunta. Ella es guitarra pero empezó con la bandurria en su Aliaga natal en la rondalla, donde estuvo desde los 7 hasta los 16 años, cuando salió a estudiar. En Zaragoza mientras cursaba magisterio comenzó a aprender guitarra flamenca por primera vez, porque cuando a los 13 años descubrió a Paco de Lucía, tuvo claro que eso era lo que le gustaba. Empezó a dar clase con Mariano Bailera, con quien comparte filas en D'Colorao, grupo que montaron en 2014 y con el que suma unos cuantos años de directos. "Ahora estudio guitarra eléctrica en Las Armas, no sea que tenga cinco minutos libres", bromea. D'Colorao publicó el primer disco 'En libertad' en 2021 con 13 temas y el público lo colocó en lo alto de las listas como el más votado en Aragón Musical. Ese disco salió del estudio Masterlogic de Juan Carlos Mampel en Mas de las Matas. "Ahora vamos poco a poco y tenemos tres temas nuevos y también colaboran las Komares", añade.
De hecho, ninguna de las nueve para y donde no llegan unas llegan otras. La última colaboración ha sido para una versión muy especial de Héroes del Silencio entre diferentes artistas aragoneses. Sherezade y Eva Lago aportan la parte Komare. Otra parte del tiempo, además de a la vida personal, es para la laboral, que en la mayoría de casos está dedicada a la música a través de la docencia. Gómez imparte clase en una academia de tardes, en Todo Concuerda, pero sigue rumiando la manera de darle salida a un proyecto que aguarda su momento. Dando clase en un colegio se le ocurrió componer 12 temas, uno por lección, sobre ciencias naturales para que a los niños les resultase más fácil aprender. "Es buena idea, es que con música todo es mejor", dice.