La producción agrícola baja un 41% en el último año debido a la sequía

El cereal es el mayor afectado mientras la ganadería aumenta un 9%. Ante ello, UAGA advierte de que solo serán rentables las explotaciones que se adapten al cambio climático
Publicado por Nerea Altaba el 31 de julio de 2024

El año 2023 quedará marcado y se recordará en el sector agrario por ser «extremadamente seco», al menos así lo consideran desde UAGA-COAG en el balance anual del sindicato. Las adversidades climatológicas, siendo la sequía la principal condición, han afectado a diferentes explotaciones y sectores, ocasionando «bajas cosechas en todo el territorio aragonés».

Además de la sequía de los pastos y la falta de agua para riego, ha sido un año marcado por el cambio en la Política Agraria Común. También ha condicionado al campo la escasez de mano de obra y la falta de información respecto a los precios. También ha sido una campaña en la que se ha hecho frente a pandemias como la mosca de la fruta, la enfermedad Hemorrágica Epizoótica y la viruela ovina.

A ello se le suma que los precios de venta no se pueden comparar con los de 2022, manteniéndose o bajando a pesar de que el coste de producción «se ha disparado». Por todo ello, advierten que «cada vez es más difícil ser rentables», denuncia Alberto Escura, secretario provincial de UAGA en Teruel.

Ahora, con la vista puesta en el cielo, el mayor reto al que se enfrenta el sector en este nuevo año es hacer frente al cambio climático que «ya ha llegado» y poder adaptarse al nuevo escenario. «Las explotaciones que se puedan adaptar continuarán, y las que no, es triste decirlo, pero pueden desaparecer», remarca Escura.

«Los costes se disparan y cada vez es más difícil ser rentables. Es un escenario complicado en el que las explotaciones deberán adaptarse o sino pueden desaparecer».

Alberto Escura. Secretario provincial de UAGA en Teruel

El cereal, el peor parado, mientras el olivo aumenta

Las condiciones climatológicas han afectado especialmente a los herbáceos de secano, con una cosecha «prácticamente cero» de cereal. La producción se ha reducido hasta un 60%, la caída más preocupante para el sector, lo que ocasiona una viabilidad «compleja». Una rentabilidad que en el caso de la fruta también ha disminuido debido al aumento de costes.

La última campaña de fruta ha recuperado la producción media en Aragón después de dos años críticos por las heladas. Ha aumentado la cantidad recolectada, pero las altas temperaturas adelantaron la maduración, ocasionando un menor tamaño y con ello una peor salida al mercado.

Además, denuncian desde la organización, que no se está cumpliendo la Ley de Cadena Alimentaria que prohíbe la venta a pérdidas. «Si funcionara haría que el precio fuera el que debería ser, pero no se cumple y se han venido productos a precios debajo del coste de producción», subraya Escura.

Con estas adversidades, la producción final agraria de la fruta ha disminuido un 8%. Las producciones de almendro han caído en torno a un 45% y las de viñedo un 40%, mientras que las de olivar han aumentado un 57% respecto al año 2022.

57%

Las producciones de olivar han aumentado un 57% respecto al 2022, a diferencia del almendro o viñedo que bajan.

Hacia una PAC más «burocrática»

Por otra parte, el 1 de enero de 2023 entró en vigor la nueva normativa de la Política Agraria Común. «Nos estamos adaptando, ha sido un periodo de adaptación e incertidumbre. Es una PAC más verde, más burocrática. Nos preocupa el tiempo que tenemos que dedicar a hacer papeles en lugar de invertirlo en nuestros campos y animales», denuncia Escura.

Se trata de una PAC con mayores exigencias ambientales que ha introducido nuevos elementos como ecorregímenes, la condicionalidad reforzada o normas de nutrición sostenible. Todo ello provoca una «mayor carga burocrática» que continuará con la entrada en vigor del cuaderno digital y el registro de explotaciones.

Menor rentabilidad

La pérdida de producción en el sector agrícola se ha visto acompañada de una reducción de precios, que han vuelto a los bajos niveles de antes del conflicto bélico de Rusia. Por ello, el valor de la producción final agrícola ha disminuido respecto al año 2022 hasta los 1.195 millones de euros, un 41 % menos. A esto se suman los elevados costes de producción, lo que pone en riesgo la rentabilidad.

La producción final agraria (25% actividad agrícola y 75% actividad ganadera), se ha cifrado en 5.135 millones de euros, lo que supone una disminución del 9 % respecto al año pasado.

5.135

La producción agraria (agrícola y ganadera) se ha cifrado en 5.135 millones de euros, un 9% menos que el año pasado.

Menos conejo pero más huevos

Por su parte, la producción final ganadera ha sufrido un aumento del 9% respecto al año pasado, hasta los 3.920 millones de euros. Casi todos los subsectores (porcino, ovino, vacuno, productos ganaderos) han sufrido un incremento debido principalmente al alza de los precios. Por el contrario, el sector avícola de carne, el sector cunícola (conejos) y el caprino han experimentado un fuerte descenso.

El porcino continúa siendo el líder, representando el 66% del total de producción ganadera, seguido por el pollo como el segundo más consumido. «Gracias al modelo de integración, que a veces se demoniza, hay explotaciones que están siendo rentables. Es un sector profesional donde las cosas se hacen bien y es el motor de muchas comarcas», explica el responsable de UAGA, quién también pone en valor la correcta gestión de los purines: «Los residuos es lo que más preocupa, pero tal y como se trabaja se demuestra que el purín es un fertilizante excelente a coste cero».

Destaca también en el informe la importante presencia de vacas nodrizas en el Maestrazgo, zona donde esta producción se lleva a cabo, en la gran parte de los casos, de manera extensiva, un método arraigado y rejuvenecido que garantiza una calidad al producto y ayuda a mantener población. Las explotaciones de vacas nodrizas se encuentran principalmente en Huesca 55%. Teruel alberga el 34% y Zaragoza. el 11%.

34%

Teruel alberga el 34% de las explotaciones de vacas nodrizas, con una importante presencia en el Maestrazgo.

Edad media que sube a 60’5 años

Respecto a las contrataciones, en 2023 se han estimado en 14.000, recuperado las cifras de años anteriores a 2022. Sin embargo, en los últimos cinco años las afiliaciones a la seguridad social están en continuo descenso. El 80% de los trabajadores contratados provienen de otros países y casi en la misma proporción (80%) son varones.

El mayor número de contratación se ha producido en el mes de junio con una media de 22.655 trabajadores contratados en Aragón. La parte más negativa en cuanto a la plantillas, es el envejecimiento de los trabajadores, y es que el campo aragonés pierde 238 profesionales cada año, con una media de edad de agricultores y ganaderos, que pasa de los 60 a los 60 años y medio.

14Mil

En 2023 se han estimado 14.000 contrataciones, recuperando las cifras de años anteriores a 2022.