Será a final de mes cuando en La Puebla de Híjar entierren una cápsula del tiempo que se abrirá dentro de 20 años. Esa urna se cerrará herméticamente y contendrá el material que poblanos y poblanas consideren que representa este año.
Esa es la finalidad con la que se ha convocado esta iniciativa, más que este año tan atípico no caiga en el olvido, algo que será muy difícil, se trata de ver qué percepción habrá de 2020 y sus acontecimientos en dos décadas. Hasta el próximo lunes 24 quien lo desee puede llevar el material al ayuntamiento en horario de mañanas. Pueden ser desde documentos hasta recortes de prensa pasando por fotografías o similares. Hay que tener en cuenta el tamaño ya que la urna tiene unas dimensiones reducidas.
El plazo de entrega se abrió el jueves 13 y se han recibido los primeros sobres. «Pesan pero no sabemos qué contienen, tendremos que esperar a 2040», dijo el concejal de Festejos, Pedro Arrabal. La urna se enterrará en la Alameda, junto a la cooperativa, y se abrirá el día 16 de agosto de 2040, el día del patrón San Roque. «Será jueves y calculamos que las fiestas dentro de 20 años seguirán el mismo formato y pensamos que era una buena idea ese momento», explicó.
Un verano en las redes
Desde que comenzaron las vacaciones estivales, desde la concejalía se impulsó el programa «Un Verano Diferente LPH» que consiste en lanzar una serie de retos o proponer de actividades a través de las redes sociales. Algunas de ellas siguen en activo y cada semana se proponen nuevas que consisten desde concursos de fotos o tapas hasta yincanas.
Este sábado 22 se celebrará el cumpleaños de los gigantes y para ello se ha abierto una lista de preinscripción para poder acudir a verlos ya que no habrá pasacalles. «Cerraremos con la cápsula del tiempo, una idea que se les ocurrió a Andrea y Fabiola para rematar este verano diferente», concluyó.
La Puebla se suma a otras localidades vecinas que ya enterraron sus cápsulas del tiempo. Primero fue Urrea de Gaén en 2014 (en la imagen) y tres años más tarde, fueron los hijaranos. Poblaciones del Maestrazgo también se lanzaron con esta iniciativa. En este caso fue Tronchón en 2016 y se enterraron dos en las inmediaciones del pabellón bautizado como 'Los últimos de Filipinas'.