Preocupación entre las familias desalojadas en Albalate por los derrumbes en el Cantón Curto

Aseguran que la manzana llevaba años en mal estado mientras continúa la incertidumbre por saber qué ocurrirá durante los trabajos de derrumbe controlado
Publicado por Alicia Martín el 4 de marzo de 2020

Continúa la incertidumbre entre los vecinos desalojados de sus casas en Albalate del Arzobispo tras los desprendimientos y los últimos problemas detectados en varias viviendas del municipio. A la espera de que comiencen los trabajos de derribo de gran parte de la manzana existente entre la calle Curto, calle Baja y calle de Las Losas, las familias a las que se les ha notificado el desalojo siguen sin saber qué es lo que va a ocurrir finalmente.

Una de ellas se encuentra desde hace un mes en el albergue municipal, solución que les ofreció en un primer momento el Consistorio. En este caso ya está tomada la decisión del derribo del inmueble, y la familia obtendrá por parte del ayuntamiento otra vivienda de similares características. De hecho, el propietario de la casa, Erradi Elbouhali, ya ha visitado el que previsiblemente será su nuevo hogar y está a la espera de que la permuta se haga efectiva. "Esto no está mal, pero es mejor una casa...", reconoce en tono amable en la cocina del albergue. Ofrece té junto a su mujer y su hijo pequeño, ellos tres eran los habitantes de la vivienda hasta que tuvieron que marcharse. Erradi se encuentra algo disgustado puesto que aunque llevaba desde 2004 en Albalate, compró su actual vivienda hace un año y medio. Ahora debe ser derribada para que la maquinaria pueda trabajar, ya que el Cantón Curto es muy estrecho y el Ayuntamiento se ha visto obligado a tomar esta decisión.

Erradi cuenta que otro de sus vecinos se aloja por el momento en casa de unos amigos. Lo cierto es que la mayor parte de las casas del Cantón Curto no estaban habitadas. No obstante, por motivos de precaución también se ha enviado notificación de desalojo a otras que, aunque tienen acceso por esta calle, el principal se encuentra en la inmediatamente superior: la calle Tremedal. Es el caso de Belén Álvarez y su familia, de cuatro miembros, a los que se suman dos perros de gran tamaño. «Nos trajeron un papel en el que ponía que debíamos irnos porque, según la arquitecta, peligraba la casa cuando escacharan los demás edificios. Pero en mi casa no ha entrado nadie a valorar nada», explica.

Se declara preocupada ante esta situación puesto que gran parte de la fachada posterior de su vivienda da al cantón en el que se acometerán los derribos. «Tengo algunas grietas pero esto no es de ahora, lleva muchos años. En su día sí vino una arquitecta y dijo: esto peligra. Pero hará doce años o más. El cantón lleva muchos años mal, no les viene de nuevo», lamenta.

No obstante, Belén y su familia continúan viviendo allí. «Yo no tengo otra casa. Hasta que no empiecen a escachar yo no me voy», asegura. Lamenta que no se haya hecho nada antes, aunque lo cierto es que hace varios años se acometió una actuación en el Cantón Curto. En esa ocasión se colocó un armazón compuesto por una especie de vigas que sujetaban las fachadas a uno y otro lado de esta calle. «Ya se cayó prácticamente media fachada de una de las casas, tuvimos que hacer un escrito con más vecinos para que retiraran lo que había caído y luego hicieron eso…», comenta.

Vistas desde la casa de Belén Álvarez. En la imagen puede verse el armazón metálico colocado en la última intervención acometida en el Cantón Curto./ B.A.

Varios de los inmuebles del cantón se han ido hundiendo con el paso del tiempo y la imagen que presentan es ciertamente alarmante. «Me asomo a la ventana de mi habitación y da un miedo que flipas lo que ha caído y lo que hay. Está el cantón enrrunado». Incide en que la situación se ha ido agravando y que este problema no es nuevo, algo que también apunta Erradi.

Por el momento Belén no sabe qué ocurrirá con su casa, e insiste en que es su única vivienda. «Tampoco puedo ir y quitar todo lo que tengo en casa. ¿Y luego qué pasará? Es una situación de bloqueo. Si tienes otra casa pues te vas y luego cuando todo esto pase a ver qué se hace, pero siendo donde vives y que no tienes otra posibilidad… y al albergue no me voy a ir», asegura.