Rocu: «Lo más disruptivo que se puede hacer ahora es generar puntos de encuentro»

EncontrARTE. Regresó a Andorra con el programa de Retorno de Talento Joven y, en su afán porque toda persona tenga esa oportunidad, trabaja como mediador y dinamizador cultural en generar esas oportunidades al tiempo que sigue repartiendo arte con su grupo de música y poesía
Publicado por Beatriz Severino el 13 de diciembre de 2024

Casi sin pensar lo suelta. «Estoy en Andorra para criar y crear. Me gusta este juego de palabras… ¡Y para creer!», apunta rápido. Pablo Rocu ha vuelto al lugar en el que creció, a la villa minera de la que salió hace 15 años para viajar a Chile y habitar un tiempo el lugar donde hunde sus raíces. La pandemia le trajo de vuelta a casa a bordo de Retorno del Talento Joven Aragonés, un programa que promocionó el ejecutivo autonómico durante un fructífero tiempo y que a él le sirvió para asentarse. Su vuelta la hizo como padre de dos niños, de ahí esta combinación de palabras que reflejan su momento vital en el que prima la conciliación con su vida laboral y artística, que en este caso sí tienen relación. «Cuando llegué tuve que pensar qué hacía aquí con las herramientas que tenía», dice al tiempo que reivindica para criar el mundo rural y la educación pública, motivos que le hicieron apostar por su pueblo. Eso, y que nunca le ha interesado la ciudad. «Me nutro yendo a ciudades pero tengo que regresar porque en mi trabajo personal siempre he decidido activarme desde las periferias y los extrarradios, es donde encuentro la relación con mi trabajo de arte y comunidad», añade. Todas sus acciones son procesuales e involucran a personas ya sean talleres, un festival o un encuentro. «Ahora mismo tal y como está el panorama de agitado en todos los sentidos lo más disruptivo que se puede hacer es generar puntos de encuentro», reflexiona.

Rocu se profesionalizó como trabajador cultural en un máster en La Fábrica Fundación Contemporánea llamado Dirección de Proyectos Culturales; aunque pronto se dio cuenta de que este territorio no necesitaba un trabajador cultural pero sí un dinamizador, «una figura de la que no había escuchado hablar». Tanto él como su arte son camaleónicos con el medio, se adaptan a las necesidades y por eso, si en otros tiempos hay que agitar a las masas, ahora toca «tender puentes». Tomó la oportunidad que se presentó de trabajar como Dinamizador del Centro de Despertadores Rurales de Oliete, un lugar en el que «se habla el lenguaje de la innovación social». Al mismo tiempo de que toma conciencia de que su rol actual es el de mediar e interconectar a personas a través de procesos creativos, empieza a cobrar sentido la recuperación de una figura legal que creó en 2013 en Latinoamérica. Se trata de la Asociación Ahula Asesoría Creativa (@ahula_asesoriacreativa) para generar trabajo y proyectos.

El próximo 2025 supondrá varias cosas y una de ellas es la entrada en acción de Ahula después de un tiempo dedicado a la observación del territorio desde Andorra como epicentro. Tomando el pulso al orgullo rural y a la concienciación en despoblación y vertebración territorial, están activando esta asesoría como innovación, mediación, gestión de proyectos de arte y comunidad. Hace tiempo que él, Aine Martínez y María Lázaro observan la zona y ven que hay personas interesantes que quieren trabajar con el territorio. «Hay mucha gente maravillosa que hace cosas muy interesantes en todos los pueblos, pero faltan espacios para juntarse y encuentro y en eso trabajamos», dice. Recuerda ese gran cruce de talentos que él experimentó al salir a estudiar el Bachillerato de Artes en Alcañiz. «Fue un encuentro muy bonito entre gente de tantos pueblos y eso también valoriza el territorio. Ahora es difícil encontrarse pero en 2025 vamos a activar Ahula con una serie de personas muy capaces y con proyectos muy chulos», avanza. Uno de los proyectos en mente es organizar el festival ‘Palabrotar’, un programa de poesía y naturaleza que él ya lleva tres años trabajando en el IES de Andorra tres años.

Un 2025 prometedor

Cree que la vena artística le viene de sus padres pastores evangélicos. Recuerda la música y la palabra en el centro de las celebraciones y es lo que le ha acompañado siempre. Y sigue siendo así. Se despacha a gusto con un micrófono en la mano en Enjundia Beats (@enjundiabeats), el grupo para el que también tiene grandes expectativas en 2025. Prevén entrar al estudio, pero este año ya con solo una canción grabada como es ‘Gente de secano’, han dado varios shows. Lo han hecho en diferentes escenarios, algunos tan potentes si se trata de poesía como Soria. Han actuado por el territorio y en varias ocasiones en Zaragoza en eventos culturales como Rompe Puertas o Noches de Poemia, entre otros muchos. También imparten talleres. Rocu pone la voz y las letras junto a Aine Martínez; pero de la producción se encarga el también andorrano Sergio López Snowy. Por su parte, Diego Arahuetes, burgalés afincado en Zaragoza, aporta su buen hacer como folclorista. «En este momento la imagen es súper importante y contamos con Cristóbal que es videoartista, nos graba en directo con cámaras antiguas y va proyectando el concierto», explica. Enjundia Beats es el proyecto artístico más personal de Pablo en la actualidad y comunitaria a la vez. «Hay que mirarse a los ojos y comprender en qué momento personal está cada uno. Le estamos poniendo mucho cariño», sonríe.