El conflicto entre el Ayuntamiento de Andorra y el gestor del Hostal Restaurante San Macario ha estallado definitivamente tras años de desencuentros. El pleno municipal del pasado martes aprobó la resolución del contrato de gestión del establecimiento por «incumplimientos reiterados» por parte del contratista. Así lo recoge el acta de la sesión ordinaria, que salió adelante con el voto unánime de los concejales y donde se detallaron las causas que motivan esta decisión, enmarcadas en el expediente abierto por el consistorio.
Entre los argumentos presentados por el Ayuntamiento se encuentra la falta de cumplimiento de los plazos de ejecución del contrato, —según datos del Ayuntamiento, el contrato estaba establecido hasta el año 2027 — la no realización de las inversiones necesarias previstas en el plan inicial, deficiencias en el mantenimiento y conservación del inmueble con sus instalaciones y a la devolución del mismo con el inventario que se le entregó. Además, también habrían recibido quejas vecinales porque no se daba el servicio de este regularmente. Rafa Guía indicó que tras este trámite se espera sacar pronto de nuevo este contrato para que Hostal Restaurante San Macario pueda seguir ofreciendo servicio a andorranos y visitantes.
Sin embargo, el contratista no comparte ni el fondo ni la forma de esta resolución. Por ello, se ha remontado a los primeros meses de la concesión del Hostal restaurante. El empresario ha afirmado que el inmueble ya presentaba deficiencias estructurales antes de que comenzara su gestión, lo que dificultó desde el inicio la prestación del servicio en condiciones óptimas y se mantiene en la actualidad. «No se puede hacer funcionar un hotel si no han terminado la obra, si han denunciado al constructor que se ha dado a la fuga y ahora me dicen que tengo que esperar un proceso de tiempo que no sé de cuanto tiempo será hasta que vuelvan a sacar la licitación para reparar todos esos problemas», ha declarado con detalle. Según ha relatado, el restaurante desde sus inicios sufrió múltiples inundaciones, problemas con las instalaciones eléctricas, de calefacción y climatización, así como una inadecuación del edificio a la normativa de accesibilidad. Ha asegurado haber tenido que asumir personalmente los gastos de muchas reparaciones pese a que las deficiencias eran, según indicó, «responsabilidad del ayuntamiento».
Entre los episodios que relató, detalló que en varias ocasiones tuvo que cerrar el establecimiento temporalmente por motivos de fuerza mayor, como una semana en pleno agosto por problemas de instalación, lo que le costó una amenaza de denuncia. Afirma que se enteró de esta medida a través del periódico La COMARCA el diez de noviembre del año 2023, sin haber recibido notificación oficial sobre ello, y que cuando intentó acudir a un pleno con su plantilla para defender su situación, el punto fue reiterado del orden del día en el último momento.
Un proyecto inacabado
Otro de los puntos conflictivos fue la firma de fin de obra. Según explica, el edificio no estaba completamente terminado cuando se firmó el contrato y acusa al Ayuntamiento de haber licitado un espacio inacabado, sin contar con los recursos ni la voluntad para subsanar los errores posteriores. «Se detectó que en el momento de la entrega del hotel, estaba sin terminar, y alguien firmó un fin de obra que no correspondía», explicó. Entre ellos, citó el caso de la arqueta de aguas residuales, cuyo mal diseño provocaba atascos constantes cuando se usaban las habitaciones del hotel. También señala la instalación de llaves termostáticas defectuosas en los radiadores como una de las «chapuzas» que hubo que improvisar ante la falta de soluciones técnicas adecuadas.
A raíz de esta ruptura definitiva de la gestión, el contratista anuncia su disposición a reclamar daños y perjuicios por la situación sufrida durante estos años. «A alguien le interesaba que yo me marchara de alli, y me han hecho la vida imposible para entrar con todo montadito y abrirlo a la primera», confesó. La rescisión del contrato, podría abrir un nuevo frente legal e institucional que podría prolongarse en el tiempo.
Por su parte, desde el equipo de Gobierno, Rafa Guía, no quiso realizar declaraciones y se remitió al dictamen leído en el pleno, en el que constan los acuerdos de la comisión informativa. Asimismo, subrayó que no hará declaraciones adicionales sobre el asunto. «El dictamen está grabado, y ahí consta todo», aclaró a este periódico.
Mientras tanto, el Hostal Restaurante de San Macario queda nuevamente cerrado al público y su futuro está en el aire. El Ayuntamiento confía en volver a licitar el servicio próximamente. El conflicto, presente desde hace años, alcanza su punto más crítico.
Ver comentarios (3)
Se dice en el articulo que el Ayuntamiento rescinde el contrato por falta de incumplimiento de los acuerdos. Si hay falta de incumplimiento es que se han cumplido. En todo caso será por falta de cumplimiento!!
La faena que le hicieron el año pasado a una pareja joven en el bautizo de sus hijos el mismo día que los bautizaban dejándolos colgados, quedará para siempre en la sinverguenzeria más grande que ha habido en Andorra.
Que razón tienes ,desde ese mismo momento los tendrían que haber echado pero del.pueblo por sinvergüenzas.