La celebración de San Antón volvió a reunir a los vecinos y vecinas de Torre del Compte en un gélido fin de semana marcado por el fuego, la tradición y la solidaridad. Los actos comenzaron el viernes por la noche con la simbólica hoguera de los deseos, a pesar del frío que, según reconocía el teniente de alcalde David Gracia, hizo que «se notara un poquito menos de gente», aunque «los que estábamos, estábamos todos».
El sábado por la mañana se celebró la misa en honor al patrón, acompañada por los agradables sonidos de la rondalla, tras la cual tuvo lugar la procesión alrededor del pueblo con la imagen del Santo acompañada por la charanga ‘Sempre sone be’. Acto seguido, hicieron su aparición los Diablets, figura central de esta festividad. Ataviados con los trajes renovados hace dos años, que son réplicas de los originales de posguerra, que estaban destrozados, según contó Nuria Gil, concejala de cultura. «Los encargamos a una modista de Alcañiz, pero luego la gente del pueblo los pintó fijándose en los originales, para copiar los dibujos exactamente como eran antaño».
Recorrieron casa por casa recogiendo alimentos, dulces, embutidos o licor para la tradicional subasta de la tarde. A ese acto se le llama la Plega, es decir, la recogida de todo lo que la población tenga a bien aportar y que es muy popular en las diferentes poblaciones del Matarraña.
«Lo principal que hacemos es ir tocando casa por casa y recoger la comida que nos dan, comida o dinero, y después se hace una subasta en el pueblo para recaudar dinero para fiestas», explicaban los propios Diablets, Rubén, Nicolás y Daniel, encargados este año de llevar a cabo la Plega, que además se presentaron voluntarios para serlo y consiguieron ser los Diablets de este año.
La cita más esperada llegó el sábado por la noche, cuando el salón junto al bar del pueblo acogió la subasta. Con la animación de la charanga y el ambiente festivo, se alcanzaron cifras destacadas: en total se recaudaron 2.967 euros, una cantidad que se destinará a las actividades organizadas por la Asociación Cultural La Unión. Entre los productos subastados destacó una bandeja de croquetas caseras, a la que se añadió una botella de licor, que alcanzó los 93 euros.
«Hay un pique sano entre cuadrillas», relataba David Gracia, «porque pujan para la cena de esa noche: un primer plato, un segundo y un postre. Eso hace que los precios suban».
Desde el Ayuntamiento y la Asociación Cultural La Unión, organizadora principal del evento, se valoró muy positivamente la implicación del pueblo. «Para ser un pueblo tan pequeño y tan pocos habitantes, la verdad es que agradecemos muchísimo que la gente colabore tanto y participe», destacaba la concejala de Cultura.
Instantes de las celebraciones en honor a San Antón./ M. J. Salvador