Segundo Bordonaba: «Ni Buñuel hubiese imaginado vivir esta situación tan surrealista»

SEMANA SANTA CONFINADA. Segundo Bordonaba Meseguer fue presidente de la Ruta del Tambor y el Bombo entre 2010 y 2019
Publicado por María Quílez el 16 de abril de 2020

El poblano Segundo Bordonaba Meseguer se despidió de la presidencia de la Ruta en las Jornadas de Convivencia que el año pasado se celebraron en Andorra. Alargó un año más su mandato para completar la vuelta entera a los nueve pueblos. Destaca que ha sido un periodo muy gratificante y enriquecedor en el que ha vivido momentos maravillosos. «Cuando entré, no imaginaba, ni en sueños, que se iba a lograr todo lo que se ha conseguido».

Nos remontamos a 2010, ¿qué te llevó a presidir la Ruta?

Yo era vocal de la Ruta del Tambor y el Bombo desde 1990 representando a La Puebla, pero no me había planteado la presidencia. Los alcaldes y demás vocales, al terminar Javier González, me animaron. Sobre todo Juana Barreras, que entonces era alcaldesa de mi pueblo. Laboralmente me lo podía permitir, porque los fines de semana tenía fiesta, así que tomé la decisión. Y también porque toda mi vida ha girado en torno a los tambores y a la tradición y estaba convencido de que podía aportar algo a la tradición y al ritual. Román Sierra fue el secretario y Pedro Salvador, el tesorero.

¿Cómo lo recuerdas?

La verdad es que recuerdo que aquello -ser elegido presidente de la Ruta- fue un sueño. Y cuando realmente fui consciente fue en 2011, en las Jornadas de Convivencia de Alcañiz, donde leí mi primer discurso como presidente de la Ruta. Entendí que suponía una carga muy importante de responsabilidad y tuve una sensación de vértigo al saber que estaba al frente de algo tan grande.

¿En que estado se encontraba la Ruta en ese momento?

En un buen momento. En 2005 se había conseguido la declaración de Interés Turístico Nacional. Mi impresión era que tenía que cambiar pocas cosas. Tenía que seguir poniendo en valor la Ruta por encima de todo y la relación era muy buena y muy cordial entre los pueblos para comenzar a trabajar. Sí eché de menos apoyo institucional y cuestiones administrativas pese a que nuestra identidad cultural suponía uno de los valores turísticos más destacados de Aragón. Por ejemplo, el logotipo de la Ruta, donado gratuitamente por Miguel Franco (hijo), no estaba registrado y cuestiones de ese tipo. Intenté estar en contacto directo con ayuntamientos, comarcas, DPT, DGA… He intentado trabajar con criterios de imparcialidad y cercanía para poner en valor nuestra identidad y dar conciencia de una Ruta que tiene que ser orgullo de todos.

¿Qué momentos destacarías?

Para mí el mejor momento es el pregón de las Jornadas de Convivencia porque en ellas se pone de manifiesto el sentimiento que compartimos por este ritual.

¿Alguna anécdota?

Ha habido momentos apasionantes. La Medalla al Mérito Turístico, el homenaje que nos hizo la cofradía de las 7 palabras de Zaragoza… todos los he vivido con mucha pasión y corazón. Y el Patrimonio Inmaterial de la Unesco…

¿Cómo fue conseguir, al fin, el sello?

Costo mucho trabajo el expediente y conseguirlo fue muy gratificante. Estamos hablando de un sello que reconoce nuestro ritual de tambores y bombos como una manifestación cultural no como las declaraciones anteriores de interés nacional e internacional, que lo que reconocen en nuestra Semana Santa. Cuando entré a la ruta no imaginaba, ni en sueños, conseguir esto. Se ha conseguido gracias al trabajo de muchísima gente.

¿Qué queda por hacer?

A fuerza de ser sinceros, una palabra que se me quedó grabada cuando conseguimos la declaración de la Unesco fue «preservar». Hay que mantener nuestro toque con cuidado y cariño. Hay que ser muy cuidadosos en ese sentido y no perder el ADN de nuestros redobles, que son señas de identidad inconfundibles de la tradición.

También habrá habido momentos más difíciles...

í, como la pérdida de grandes personas. Los vocales de Alcañiz Roberto Esteban y Mari Carmen; o el presidente de las cofradías de Zaragoza, Juan Murillo, con quien trabajé en los expedientes de Interés Turístico Internacional. Pero recuerdo un momento muy difícil y fue perder y despedir al alcañizano José María Sanz.

Como presidente de la Ruta, ¿conoce todas las «semanas santas»?

Siempre he defendido la Semana Santa de La Puebla, que es mi pueblo. Me encanta romper la hora, todos sus actos y me emociona al máximo el cese del toque. Pero, antes de ser presidente de la Ruta, ya me perdí actos de mi pueblo por conocer otros por el interés que tenía en la tradición. Un año me perdí el romper la hora de mi pueblo para vivir desde dentro la procesión del Silencio de Alcañiz con mi amigo Enrique. Fue una forma diferente de vivir el Jueves Santo y nunca me arrepentiré. Después como presidente he acompañado a alcaldes, coordinadoras…

¿Quién se encargó de legar la tradición a Segundo Bordonaba?

Es curioso pero yo no vengo de familia de tamborileros. Mis padres eras defensores a ultranza de la tradición pero no tocaban. Mis amigos eran hijos de los miembros de lo que se conoció como Hermandad Tamboril de La Puebla en los años sesenta. Empecé a vivirlo con ellos desde dentro. Estas personas se han ido marchando pero nos han dejado ese legado.

Y ahora eres tú quien tiene esa responsabilidad.

Sí. Mis hijas y mi mujer son aficionadas. Incluso mi yerno, que es catalán, viene encantado. Es algo que tenemos en los pueblos de la Ruta que, aunque no seas de aquí, tiene algo que te engancha. Y ahora, les toca a mis nietos. A ellos son a quienes más voy a echar de menos esta Semana Santa.

Va a ser duro quedarse en casa...

Es lo que hay que hacer pero sí, será duro. Ni nuestro cineasta más internacional, Luis Buñuel, se hubiera imaginado vivir una situación tan surrealista, pero hay que cumplir el confinamiento. La sensación para mí es que estoy en una página en blanco que estoy intentando pasar.

En nueve años habrá conocido a mucha gente.

Sí, y tengo que dar las gracias a todas las persona que han colaborado conmigo, hombres y mujeres, pregoneros, tambores nobles, miembros de la ONCE, a la Unesco, a José Miguel Meléndez, a los medios de comunicación y a mi siempre cómplice importante Beatriz Severino. A Antonio Moragrega, que hizo de secretario en mi última etapa, y a mi familia: a Asun y a mis hijas, porque siempre he contado con su apoyo para todo.