Sin el edil al frente, la oposición considera que una plataforma vecinal serviría para exigir responsabilidades.
La polémica por el mal servicio en el suministro de agua en Andorra sigue abierta. Hacer frente a las quejas de los vecinos e ir solucionando los problemas en las infraestructuras ocupará gran parte de la hoja de ruta del Consistorio para el nuevo curso político.
Los problemas con el agua no son nuevos en la Villa Minera, donde son continuas las quejas por incidentes como los que provoca el alto índice de cal entre otros. Tras años en esta situación, desde la concejalía del Ciclo del Agua se decidió encargar un informe con las deficiencias del servicio y se llegó incluso a juicios con la empresa. En junio se presentaron las conclusiones del informe en una auditoría a la que acudieron medio centenar de vecinos que exigieron al Ayuntamiento acciones.
Entre los incumplimientos de Aragonesa de Servicios Públicos (ASP), la empresa concesionaria, está que los altos índices de cal se han triplicado desde que se hicieron cargo. Una alteración causante de averías continuas de aparatos. Se evidenció el mal uso de las descalcificadoras y se vio que se pierde la mitad del caudal debido a las fugas, algo que obliga a extraer más agua de los pozos. Esto, dijeron, obliga a un mayor desembolso al ciudadano ya que hay mayor coste energético.
En cuanto a costes económicos, la empresa solicita 300.000 euros alegando déficit de los años 2014 a 2016.
A pesar de que en la auditoría se pidieron acciones y que se rescindiera el contrato con ASP en lugar de seguir hasta 2021, desde alcaldía este punto no se contempló y se dudó de algunos puntos del informe. «No es tan fácil romper un contrato así», dijo Sofía Ciércoles entonces y repitió ayer ya como responsable de esta concejalía, cargo que asumió tras la dimisión en junio de Ramón López.
El socialista fue edil delegado e inició el informe pero acabó presentando su dimisión por varios factores. La auditoría se convocó en pleno proceso de moción de censura contra la alcaldesa. No prosperó y López renunció porque no hacerlo «supondría seguir haciéndole el juego a la empresa hasta 2021».
Cabe destacar que el conflicto del agua fue detonante de tal situación política que comenzó cuando el PSOE no apoyó al equipo de gobierno en la aprobación de los presupuestos. El grupo de López pidió el cambio de abogado en el proceso del agua, algo que no salió adelante y eso les llevó a votar en contra de las cuentas. Ciércoles se sometió a una moción de confianza que no superó dando dio pie a una moción que tampoco se produjo.
Las cosas se quedaron igual y López, a pesar del camino recorrido y con un informe de deficiencias elaborado, renunció a seguir con la concejalía.
Reparaciones
La alcaldesa destacó que el curso político no ha parado durante el verano y hace unas semanas se celebró comisión de seguimiento. En el encuentro se abordaron las actuaciones a ejecutar, entre ellas, solucionar el problema con la potabilizadora y desatascar el pozo de San Juan. «La próxima actuación será recuperar el pozo de la Estación, una obra que haremos con cargo al presupuesto, por lo que no será algo inmediato», dijo.
La situación de este pozo se abordó en la auditoría. Se estimó que precisa de una inversión de alrededor de 300.000 euros.
La alcaldesa y responsable del servicio, reiteró que la situación con la empresa seguirá igual. Respecto a las quejas, afirmó que se ha contestado a todas las que han llegado al Ayuntamiento, «que no han sido muchas. Las que se han emitido por otras vías, las desconozco», dijo. Varios vecinos se dirigieron a las oficinas de la empresa y unos 300 firmaron a través de la plataforma Charge.org en internet.
La unión con los vecinos
La problemática ha despertado tensiones en plenas fiestas. Una cuadrilla eligió este asunto para denunciarlo a través de la sátira en el desfile de carrozas del inicio de fiestas en la tarde del jueves. Lavadoras, calentadores y gotas de agua recorrieron las calles. Decidieron salir a pesar de que su remolque lucía el piso calcinado tras haber sufrido un incendio antes de la salida. Portaron una pancarta con la leyenda: "No es broma, es vandalismo".
Tanto desde el PSOE como desde Asamblea Abierta de Andorra, vieron «el panorama negro» en este sentido. «Ahora nos queda ver las cosas desde la oposición porque la concejalía ya es suya», lamentó el portavoz del PSOE, Antonio Donoso. Para el portavoz de Asamblea, Damián Martínez, continuar sin López supone que las perspectivas no sean nada buenas.
Desde la agrupación hicieron hincapié precisamente en eso, en que los acontecimientos habrá que verlos desde fuera. «El servicio continuará funcionando mejor o peor pero nadie va a estar al tanto de exigir a la empresa que cumpla con su deber», dijo Martínez. El edil consideró que este guante debería recogerlo la ciudadanía.
Tras la auditoría, muchos vecinos acudieron a presentar quejas al tiempo que se planteó la puesta en marcha de una plataforma. «Si se llega a formar, una plataforma vecinal sería la herramienta para que podamos exigir acciones a la alcaldía y a la propia empresa», aseguró.
No criticó que se estén llevando a cabo las mejoras pero sí que sea la dinámica. «Ya pregunté en una sesión plenaria y se me contestó que se iba a abordar la potabilizadora y pozos entre otras cosas, es decir, que la concejalía funcionará a golpe de talonario haciendo arreglos pero sin pedir responsabilidad», lamentó Martínez.
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